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octubre 20, 2010

ALFREDO ZITARROSA


Alfredo Zitarrosa (n. 10 de marzo de 1936 en Montevideo, Uruguay; m. 17 de enero de 1989 en la misma ciudad) fue un cantante, compositor, poeta, escritor y periodista uruguayo, considerado una de las figuras más destacadas de la música popular de su país y de toda América Latina

Hijo natural de Jesusa Blanca Nieve Iribarne (Blanca), que con 19 años lo dio a luz en el Hospital Pereira Rossell, de Montevideo, es anotado como Alfredo Iribarne.
A poco de nacer, en circunstancias especiales, su madre lo "dio a criar" al matrimonio compuesto por Carlos Durán, hombre de varios oficios, y Doraisella Carbajal, por ese entonces empleada en el Consejo del Niño, pasando a ser Alfredo "Pocho" Durán, viviendo con ellos en diversos barrios de esa ciudad, trasladándose luego, entre 1944 y fines de 1947, al pueblo de Santiago Vázquez, con frecuentes visitas a la campaña cerca de Trinidad, capital del departamento de Flores, de donde era oriunda su madre adoptiva. Se ha señalado que esta experiencia infantil lo marcó para siempre, notándose en su repertorio la inclusión mayoritaria de ritmos y canciones de origen campesino, fundamentalmente milongas.
Alfredo Zitarrosa (de pie), junto a sus guitarristas Ciro Pérez, Nelson Olivera y Vicente Correa en 1972.
Regresó con su familia adoptiva, por breve tiempo, a Montevideo, para luego pasar a vivir, al comienzo de su adolescencia, con su madre biológica y el esposo de ésta, quien a la postre le diera su apellido, el argentino Alfredo Nicolás Zitarrosa, y su hermana recién nacida, al paraje denominado actualmente Rincón de la Bolsa, en el km. 29,500 de la vieja ruta a Colonia, departamento de San José. Afincado allí, cursaba el Liceo en Montevideo, adonde finalmente se trasladó en su temprana juventud, viviendo primero con el matrimonio Durán y luego en la pensión de la señora Ema, sita en la calle Colonia esquina Médanos (hoy Barrios Amorín), para ocupar después la famosa buhardilla de la casa que funcionaba también como pensión y era propiedad de Blanca Iribarne, su madre, ubicada en la calle Yaguarón (hoy Aquiles Lanza) 1021, enfrente de la plaza que actualmente lleva su nombre y a la vista del Cementerio Central. Trabajó, entre otros menesteres, como vendedor de muebles, de suscripciones a una sociedad médica, de oficinista y en una imprenta. Tiempo después, recordaría con especial afecto al que fuera su primer empleador, un tal Pachelo, que le fue presentado por uno de sus compañeros habituales de viaje en sus traslados diarios a Montevideo, durante la época liceal.
Se inició en las lides artísticas en 1954, como locutor de radio, incursionando como presentador y animador, libretista e informativista, e incluso como actor de teatro. Fue también escritor, poeta y periodista, destacándose, en esta última actividad, su labor en el semanario Marcha.
Encontrándose en Perú, forzado por las circunstancias y un poco fortuitamente, debutó profesionalmente como cantor en 1964, exactamente el día 20 de febrero, en un programa que se emitía por el Canal 13, Panamericana de Televisión, comenzando así una carrera que nunca se interrumpiría. Zitarrosa relata así su experiencia: "No tenía ni un peso, pero sí muchos amigos. Uno de ellos, César Durand, regenteaba una agencia de publicidad y por sorpresa me incluyó en un programa de TV, y me obligó a cantar. Canté dos temas y cobré 50 dólares. Fue una sorpresa para mí, que me permitió reunir algunos pesos…"

Poco después, al pasar por Bolivia de regreso a Uruguay, realizó varios programas en Radio Altiplano de la ciudad de La Paz, debutando posteriormente en Montevideo, allá por 1965, en el Auditorio del SODRE (Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica). Su participación en este espacio le sirvió de peldaño para ser invitado, a principios de 1966, al ya reconocido Festival de Cosquín, en Argentina, al que volvería en 1985.
Desde el principio, se estableció como una de las grandes voces del canto popular latinoamericano, con claras raíces de izquierda y folclóricas. Cultivaba un estilo contenido y varonil, y su voz gruesa y un típico acompañamiento de guitarras le dieron su sello característico.
Adhirió al Frente Amplio de la izquierda uruguaya, lo que le valió el ostracismo y finalmente el exilio durante los años de la dictadura. Sus canciones estuvieron prohibidas en Argentina, Chile y Uruguay durante los regímenes dictatoriales que gobernaron esos países. Vivió entonces, sucesivamente, en Argentina, España y México, a partir del 9 de febrero de 1976.
Levantada la prohibición de su música, como la de tantos en la Argentina luego de la Guerra de Las Malvinas, se radicó nuevamente en Buenos Aires, donde realizó tres memorables recitales en el Estadio Obras Sanitarias los primeros días del mes de julio de 1983. Casi un año después volvió a su país, donde tuvo una histórica y masiva recepción el 31 de marzo de 1984, la que fue descripta por él mismo como «la experiencia más importante de mi vida».1

Falleció en los albores del 17 de enero de 1989, a causa de una peritonitis derivada de un infarto mesentérico
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Zitarrosa


Tinta Roja
Tango 1941
Música: Sebastián Piana
Letra: Cátulo Castillo

octubre 18, 2010

LOS 4 DE CORDOBA - La Murga del Abrojal

Un poco de Historia

El barrio se desarrolló a partir de un paraje llamado El Abrojal en el Siglo XIX. En 1862 se creó la Plaza de Carretas, un mercado para comerciantes. En 1890, por iniciativa del entonces intendente Luis Revol, se creó un complejo de viviendas sociales en el mismo lugar, en el cual se instalaron inmigrantes provenientes en su mayoría de Italia, España y países de Medio Oriente. La cultura y vida social se desarrolló alrededor de un comercio llamado Casa de Pepino, que hoy funciona como museo y centro cultural.
El nombre de Pepino fue imponiéndose a través de la práctica, ya que uno de los principales dramaturgos de fines del S. XIX, Podestá, tenía un personaje denominado Pepino el 88, y al ser habitué del almacén, la gente comenzó a identificar el lugar con el nombre del personaje.
La casa, destruida y prácticamente abandonada por la familia es recuperada por el municipio como parte del patrimonio tanto tangible como intangible de la ciudad.
El primer crecimiento
El Abrojal

Desde su fundación en 1573, hasta ya pasada la segunda mitad del siglo XIX, nuestra ciudad capital se limitó sólo a las 70 manzanas que había trazado su fundador. La masa poblacional no crecía y esas pocas manzanas en torno a la Plaza Central demoraron en densificarse. En esta primera entrega, los primeros pasos de la ciudad. En la próxima semana, Córdoba del otro lado del río.
Sara Bongiovanni
Especial

La ciudad de Córdoba estuvo durante tres largos siglos aprisionada por fuertes límites físicos que contenían su crecimiento: La Cañada -peligrosa en aquel entonces por sus desbordes- por el oeste; las fuertes barrancas del sur y el río, en el norte, que también sorprendía con su fuerza atropelladora los días de crecida.

En aquellos viejos tiempos de la colonia, todo pasaba dentro del "rondín", esa pequeña ciudadela delimitada por las hoy calles Santa Rosa y Lima, al norte; Santiago del Estero y Paraná, al este; Bv. Illia y San Juan, al sur, y Bolívar y Jujuy, al oeste.

Fuera de esos límites todo era montes, descampado y pastizales. A principios del siglo XIX, cuando recién comenzábamos a independizarnos, la ciudad contaba sólo con poco más de 8.000 vecinos. Córdoba aún no había comenzado su desmesurado crecimiento.

A partir de 1870. No obstante, el ferrocarril y el influjo de las masas inmigratorias fueron modificando la fisonomía de la ciudad en forma acelerada, a partir de las últimas décadas de ese siglo. En 1869 la ciudad ya contaba con casi 35.000 habitantes; en 1895 el censo sumó cerca de 55.000 y a comienzos del nuevo siglo, en 1906, 93.000. Y así las progresiones cambiaron con notable celeridad determinando el censo de 1935 un total de 311.832 ciudadanos.

Luego, la ciudad comenzó a romper los límites que la demarcaron durante siglos, atravesando las barreras físicas. Los primeros asentamientos se manifestaron en lo que hoy es barrio Güemes, por entonces dos poblados denominados Pueblo Nuevo y El Abrojal, antes y después de la Cañada, hacia el oeste. Se fueron instalando en este sector diferentes familias y como era zona de llegada desde las quintas, no tardaron en aparecer comercios, conformándose un primitivo vecindario.

Los planos de la ciudad capital de 1878 incluyen el centro y anexos, barrio General Paz, el Abrojal y Pueblo Nuevo. Ya por entonces había sido fundado también el tradicional San Vicente.

Con la construcción sucesiva de los diferentes puentes que fueron sorteando el obstáculo del río y el crecimiento poblacional debido a la masa inmigratoria se comenzaron a conformar los diferentes barrios pueblos, siempre perimetrales al centro fundacional.

Inicialmente se construyó el Puente Sarmiento, en 1871, que permitió una franca vinculación con barrio General Paz. Después vino el puente de la "calle ancha" (Av. General Paz y Vélez Sársfield).

El original, de madera con pilares de hierro fue reemplazado en 1911 por el actual puente Centenario.

Luego se construyó el puente Avellaneda y, en 1880, se ordenó la construcción del puente Santa Fe. En 1890 se vinculó General Paz y San Vicente, con su nuevo puente. En 1898 fue el turno del puente Alvear.

Alta Córdoba quedó así totalmente vinculada al centro y el crecimiento hacia el oeste se manifestó con el surgimiento de barrio Alberdi, superado el límite de la Cañada.

Con señas particulares Pueblo Nuevo se caracterizó desde sus inicios por ser una de las barriadas más típicas y criollas de la ciudad (era uno de los sectores con menor porcentaje de población extranjera), con un verdadero espíritu de trabajo y sacrificio, según señala el historiador Efraín U. Bischoff en sus escritos.

El Abrojal, por otro lado, fue consolidando poco a poco sus leyendas de barrio cuchillero, imagen que a más de un siglo fue difícil de erradicar.

De estos barrios –de uno y otro lado de la Cañada– sobran historias de fantasmas, duendes y aparecidos, muy coloridas, que pasaron a conformar el anecdotario cordobés, entre cuyos personajes el más reconocido y popular es "La Pelada".
Fuente: La Voz del Interior - Sábado 20 de enero de 2007

octubre 09, 2010

ALBERICO MANSILLA


El poeta Albérico Mansilla, autor de ‘Viejo Caá Catí‘ y ‘Lunita del Taragüí‘, vive en la provincia de Córdoba, en la localidad de Mendiolaza, lugar realmente de ensueño.

Don Albérico Mansilla es autor de conocidas letras del folklore argentino. Le puso poesía a muchas composiciones de Romero Maciel - con el que logró precisamente sus obras más celebradas, como “Viejo Caá Catí”, “Lunita del Taragüí”, “Paraje Palmita”, “Corrientes Cambá”- y también compuso con artistas de otros géneros, como en el caso de “Tiempo de partir”, con Eduardo Falú, “Coplitas para mi muerte”, con Carlos Di Fulvio, y trabajos con Horacio Guarany y otros grandes de la música argentina.

En una charla amena y distendida con Luis Beresovsky, don Albérico Mansilla recordó cómo volcó en sus canciones vivencias que lo habían marcado a fuego durante su juventud.

‘Yo estudié el primer año de Magisterio en Posadas, porque en Corrientes no había esa carrera. Luego seguí mis estudios en Corrientes, de manera que iba a Caá Catí en vacaciones‘, recordó el poeta.
Y fue en una de esas vacaciones, precisamente, cuando acompañó a un paisano amigo de su hermano en un viaje para llevar una tropita que tenían en la zona. Fue un viaje con lluvias, por el campo, ‘con esas capas brasileras que se usaban‘.
Esas estampas comenzaron a quedarle grabadas. ‘Junté varias vivencias y las metí en esa canción‘, cuenta hoy don Albérico sobre ‘Viejo Caá Catí‘, quizá una de sus poesías más reconocidas. ‘Esa canción tiene el mérito de la vivencia‘, reflexionó el poeta, que incluso señaló que prefirió escribir sobre esas vivencias y sobre su tierra en lugar de escribir sobre temas de amor, como habitualmente sucede.
Respecto del homenaje recibido del Negro Alvarez, don Albérico afirmó que cuando se lo propuso, le dijo que no, pero al final aceptó.
Durante la charla recordó el tiempo en que su Caá Catí natal se denominó General Paz, y cómo esa localidad recuperó su nombre original, con Navajas Artaza como gobernador de Corrientes.
“Coplitas para mi muerte”, es una chacarera que con letra de Albérico Mansilla hizo música Carlos Di Fulvio. Y recuerda: “Albérico Mansilla, autor de temas antológicos que nutrieron el repertorio de los más grandes intérpretes, como en el caso de Ramona Galarza, recaló en Córdoba cuando de muchacho decidiera abordar la carrera de abogacía.

Corría entonces la década del ’50, él ganaba sus chirolas como periodista y locutor del informativo radial de LV2 (Radio Central de Córdoba) y yo hacía mi aparición por la misma emisora como cantor y guitarrista en el programa “La revista de las estrellas”.

Pero en la emisora donde mas tiempo trabajó fue en lo que hoy es Cadena 3 (LV3, Radio Córdoba), donde se jubiló.
Mucho tiempo después, un amigo en común, Julio Marbiz, quien tampoco goza de fama extrovertida, me acercó en un papel unas coplas que hablaban -en tono aparentemente jocoso- de un tema tan serio y cierto como lo es el tema de la muerte.
A solicitud del mismo y, como eco de aquél tiempo vivido silenciosamente, me animé arrimarles música en tiempo de chacarera como quien después de muerto se diera cuenta que ha muerto y anhela resucitar”.
El tema se grabó en el disco “De la Patagonia a la Puna”, en el año 2006.
También tuvo un exquisito programa en Radio Nacional.
El nuevo disco que produjo el Negro Alvarez, incluye los mejores temas de Albérico Mansilla, pero no solo los litoraleños, sino los que compuso con Eduardo Falú, Pedro Favini, Carlos Di Fulvio, Dino Saluzzi y el propio Alvarez.

Distinción al poeta Albérico Mansilla por su aporte a la cultura
Fecha Publicación: Sábado, 27 de Octubre de 2007

Los integrantes de una Comisión de Homenaje que preside Adolfo Navajas Artaza, viajaron a Córdoba para expresar su consideración al letrista. Desde Gobernador Virasoro a Córdoba, el afecto se hizo recuerdo junto al autor de “Lunita del Taragüi”.


El poeta Albérico Mansilla, autor de ‘Viejo Caá Catí‘ y ‘Lunita del Taragüí‘, vive en la provincia de Córdoba y hasta allí viajaron los integrantes de la Comisión de Homenaje que gestada en la localidad correntina de Gobernador Virasoro, preside Adolfo Navajas Artaza. Reconocer en vida, el aporte cultural del destacado escritor, cultor de la música regional, fue la premisa que motivó el traslado de los integrantes del grupo.
La Comisión fue originada con el patrocinio de Adolfo Navajas Artaza, Juan Rodríguez, Ramón Chilotegui, Miguel Gorowsky y Ramón Toledo, y el primer homenaje que realizó fue precisamente a uno de los artistas que más trabajó con Mansilla, el recordado Edgar Romero Maciel, en un reconocimiento entregado en enero del año 2002, poco tiempo antes del fallecimiento del pianista.

Fuente:
www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.el-litoral.com.ar%2Fleer_noticia.asp%3FIdNoticia%3D72045&h=4c280

septiembre 12, 2009

EL CHANGO RODRIGUEZ

VIDEO


Se llamaba José Ignacio Rodríguez, "Chango Rodríguez" cantautor y poeta del cancionero popular argentino. De padre catamarqueño y madre riojana, nace en Córdoba, Argentina un 31 de julio de 1914 en el domicilio de Sucre 327. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el colegio San José de Villa del Rosario. En su juventud fue jugador del fútbol del Rioja Júniors (Provincia de la Rioja)
Vivió junto a su madre en calle Chubut 34, Córdoba. Un 8 de enero 1965 contrae nupcias con Lidia Haydee Margarita Bay "La Gringa", la musa inspiradora de la zamba "MI LUNA CAUTIVA".
AUDIO


Raly Barrionuevo - Luna Cautiva.mp3 -
De esta unión nació, un 21 de septiembre de 1973 su hija amada, Claudia Alejandra Rodríguez Bay, hecho que quedó plasmado por el cantautor en aquella zamba "NIÑA DE CARA MORENA".
Un 7 de octubre de 1975, fallece en Córdoba. Su familia del matrimonio está actualmente constituida por La Gringa, su hija Claudia, casada con Fernando , José Armando y Fernando Emilio Jesús son los hijos de ambos y nietos del Chango.
Por otro lado, el chango tuvo 3 hijos, Marcos Alberto, María Argentina y Matilde Adriana Rodríguez, quienes también les dieron nietos y bisnietos.

Su madre María Rivolta, era directora de la escuela de Matorrales; su padre Alberto Rodríguez, murió cuando él tenía apenas cuatro años; su hermano Alberto, seis y su hermana Angélica, por aquel entonces tenía ocho años. Desde niño "El Chango" tuvo afición por la guitarra. Cuando su madre preparaba la fiesta de fin de curso, con el consabido Patio Criollo, les enseñaba a los alumnos aficionados, acompañamiento con guitarra y canto. Él no se separaba de su lado. Luego en la intimidad de su hogar, un día le dijo a su madre en tono serio: "Mamá, si me enseña la guitarra, le voy a dar $ 0,05". A su madre, dicha salida le causó gracia, pero fue así como empezó a tocar la guitarra. Una de las muestras de que su espíritu inquieto ya soñaba con los escenarios, era la respuesta a alguien que le preguntaba cómo sé llamaba, contestándole ¡Eduardo Toberán! (seudónimo artístico por él creado) hasta que un día su padre lo reprendió. Como consecuencia de eso su madre lo llamaba Eduardo.
Estando él muy enfermo, y siendo muy pequeño, su madre hizo una promesa a San Nicolás pidiendo por su salud, en razón de que los médicos no le daban más que horas de vida. Esa promesa la hizo en una noche de gran tormenta y frente a una pila de leña. A consecuencia de este milagro, él es devoto de San Nicolás, y de la Virgen de Luján, años después compone San Nicolás - vidala chayera.
Teniendo aproximadamente 14 años, edad esta en que todavía no podía definir su carrera ni saber para qué rumbo tomar, fue a La Rioja y le hizo una promesa a San Nicolás, pidiéndole que lo encaminara en la vida y que lo dejara vislumbrar qué camino seguir. Ese viaje pasó al olvido. Pasó el tiempo, y una noche sintió una inquietud que le provocaba gran angustia; a la madrugada tomó un lápiz y se puso a escribir sobre el sueño que tuvo. Vio un hombrecito reclinado en un árbol que cantaba "Vidala tengo una copla no me la vas a quitar". Fue su primera composición "Vidala de la copla" - vidala Chayera.-
Toda su vida estuvo dedicada a su gran pasión: la música. Su enorme talento e imaginación le inspiraban coplas de profundo contenido con versos impregnados de dulce melancolía y destellos de alegría, típico reflejo del sentir popular, y ejemplo de su versátil personalidad: alegre, jubilosa, contador de cuentos, pero otras veces, de miradas silenciosas, que provocaban en él una gran satisfacción al escribirlos.
Para este folklorista, sus composiciones obedecían a la necesidad de decir las cosas con simpleza; inspiradas en la llanura, la montaña o la selva, va pintando el sentimiento derivado de los sueños y anhelos de los hombres de campo.
El chango, de grandes ojos oscuros y tonada bien cordobesa, va aprendiendo las diferentes costumbres de cada región. Decía él "...son canciones como leñita seca, rescoldo de fogones que me invitan a matear..."

Y en su andar por la Córdoba doctoral del hablar ingenioso, recorría los viejos barrios, las tapias, los aguaduchos, la Cañada con su Abrojal, el Infiernillo, el Bajo de los Perros, el Potrero Ducasse, la Bajada del Pucará, los típicos manifestantes de las orillas, ya son sólo eco en su cantar "...tranquilo nomás... tranquilo... " (Del Cordobés - Chacarera-)
Hombre de cuño arrabalero, habla con la tonada y el cariño a sus viejos amigos. Recuerda sus maestros de entonces y a los hombres que conoció en su mocedad. Aprendiendo guitarra y música al lado del "Cabeza Colorada", los cuentos y la picardía del "Negro e' la Juana".
Su debut ante el público lo hizo en La Rioja y después bajó a Buenos Aires, donde fue compañero de Acosta Villafañe en Radio Belgrano en el año 1939 y de José Ramón Luna. La gran ciudad le dio de inmediato el espaldarazo, por que advirtió en él, un auténtico folklorista. Para ese entonces había escrito " La Mayor" - Chacarera -
Ausente del país por cuatro años y medio, viajo a Bolivia y Perú, allá por 1940. Estudio literatura andina, sus lugares históricos, la costumbre del Carnaval Cuyano. Conoció el Machupichu, Pumakurca, Comayo, Yari. En Bolivia la región de Chusquisaca, Santa Cruz de La Sierra, Cochabamba, La Paz y el Lago Titicaca. Sus creaciones "La Chusquisaca" -cueca- y "Chicheriar del Cusco" -huayno-, son sin duda auténticas expresiones que le dejaron aquellos parajes.
Noches de canto y guitarra sin éxito le traerán nostalgia. Son los recuerdos de juventud: El aroma del patio "....Azahares de blanco jazmines... el caserón blanco... su niñez...".
Es la ausencia de su madre, doña María, que lo vió partir la noche de abril, allá en Chubut 34.
El Chango decide retornar al país, a su pago provinciano, la Córdoba doctoral. Ya en Córdoba, "... Como vuelo de ave que vuelve a su nido / encuentra en su madre un alivio...", pues sus discos no tienen el éxito que él esperaba. Para ese entonces había grabado tres LP: "Puñado de mis canciones ", "Creaciones folklóricas" y "Chango Rodriguez". El Chango se decide a grabar de nuevo, pero en una conversación con su madre le dice: "Sí no tengo suerte con lo que grabé dejaré de cantar y tocar la guitarra y pondré un kiosco". La madre le respondió: "Eduardo, usted no va a poner nada por que va a triunfar, y será muy famoso" (Gringa).
El Chango logra su éxito con "De mi Madre" -Zamba- , "Zamba de Abril" -Zamba-, y "Del Cordobés" - Chacarera -

Alberdi; barrio de estudiantes, el de la Plaza Colón, el del Clínicas, el de la calle Chubut. Pronto se transformaría en escenario de nueva vida folklórica; la casa del chango es escuela de canto y guitarra; tenía cerca de setenta alumnos; y será sólo eco de serenatas, zambas y chacareras. Cuenta la gente: "que este lugar era de meta canto y guitarrear; y que por las tardes, se compraba vino, ahí en el boliche de las Tucumanas (lugar de reunión y cuenterío)"; manifestaciones éstas, que luego expresaría en "De Alberdi" - Zamba -, "Del Clínicas" - Zamba -, "La Refranera" - Chacarera -, "Zamba del Estudiante" - Zamba -.
Más tarde aparecerán nombres como Los de Córdoba, Los del Suquia, Los de Alberdi, Los Cuatro de Córdoba, Los Llaneros, Los Vallistos, Los Vagabundos, El Rata Barrionuevo, guitarrero de Guarany, Edgar Di Fulvio, entre otros, quienes hicieron sus primeros pasos en esta escuela.
También para la expresión de este cantautor, tuvieron importante significado las revueltas populares del Cordobazo, y la trágica desaparición del estudiante Santiago Pampillón, a quien le dedicara la canción "Marea del Estudiante" -Marea -
La Gringa, quien años más tarde sería la esposa de Rodríguez, conoció a éste aproximadamente a los 10 años; ella vivía en Córdoba, con su madre y sus cinco hermanos. Recuerda esta Rafaelina: "una tarde cuando el chango fue a casa para hablar con mi cuñado Contreras, su amigo, puso la guitarra sobre la mesa y luego la tocó como si fuese un piano. Eso fue lo que me impresiono de él".
El chango tuvo dos aficiones: La hípica, con su caballo de nombre Chango Rodríguez, y el Fútbol.



Amaba a su club, Instituto Atlético Central Córdoba "La Gloria" a quien le escribiera, con la orquesta de Leonardo Miranda, en ritmo de marea "La Gloria".



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AUDIO "La Gloria"
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La vida folklórica del Chango Rodríguez, está marcada por dos etapas: el antes y el ahora. El antes con el folklore tradicional, y el ahora con las creaciones de ritmos para el folklore. En un reportaje que le hiciera el periódico "Nuevo Diario" (Santa fe, 29 de agosto 1969), dice el chango: "...Mi inquietud se proyecta en la creación de una música popular bailable y de nuevos ritmos que atraigan a la juventud, tomando siempre como punto de partida a la más típica expresión argentina, el Folklore. Véalo con el sentido de lo bailable..."

El chango creó casi 10 ritmos folklóricos: LA MAREA, TAQUIRARI DE FUEGO, EL PLAYERO, LA MILONGA RAPIDA, CARNAVAL MODERNO, CARPERO, AIRE DE GATO, LITORALEÑA Y BURBUJAS.

Pronto, estos ritmos pegadizos del cantar y bailar, le darán grandes satisfacciones al chango de la mano de "Los de Córdoba" conjunto folklórico cordobés, que fuera integrado por cuatro excelentes músicos: Héctor Pacheco, Hugo Monjes, Roque Martínez y Oscar Bobadilla, quienes en el festival Cosquín VI edición del año '66, en el rubro Consagración canción más popular, obtuvieron el segundo puesto, con la obra del chango Rodríguez y Randulfo Rodas, "El Mundial" - Aire de gato -; el primer puesto por muy pocos votos de diferencia, fue para "El Corralero".
AUDIO "El Mundial"

Los de Cordoba - EL MUNDIAL-aire de gato.mp3 -
En la edición del Festival de Cosquín VII del año ' 67, este mismo conjunto obtuvo de nuevo el segundo lugar con "La Balandra" - Marea del Chango Rodríguez.
El Chango tuvo un programa de radio en LV2 Radio General Paz allá por el año 1969. Éste se llamaba "El fogón de los arrieros", que iba todos los martes, en el horario de 18 a 18:30 hs.
Ese año, conoce en la LV2, al conjunto Los Dantes (de género bolero); Lito Soria , uno de sus integrantes, cuenta: "... El chango nos escuchó, y luego nos propuso que cantáramos los ritmos nuevos que él estaba innovando para el folklore, así fue que nació el conjunto musical "Los tres de la cantina", a mediados de la década del '70, integrado por Roberto Sarrión, El Chango Rodríguez y yo ( Lito )".
Los ensayos se realizaban en la casa de la Señora del Chango, Riobamba esquina Colón; hoy en día este lugar atesora los recuerdos, canciones y anécdotas, que son sólo eco de una mujer, " la gringa " y una destinataria Claudia, su hija.
Este Trío con ritmos de canciones inéditas, hizo su debut en Cosquin Xª Edición del año' 71. El desaire de disconformidad expresada por algunos de los miembros integrantes de la Comisión Nacional de Folklore en aquel año para con el conjunto, no los desanimó. Pronto los aplausos, el asombro, y el cariño de la plaza, se hicieron sentir en aquella noche de Cosquín, que sólo fue para ellos. El jurado popular, dictaminó que la canción ganadora en el rubro Canción Inédita Popular fuese para "María Cosquin" - ritmo marea- del Chango Rodríguez.
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Los 3 de la Cantina - María Cosquín
El popular grupo grabó su primer LP " Los tres de la Cantina" con 12 canciones, la mayoría de ritmo marea. Entre ellas," El soldado desconocido"- Litoraleña, "Eres mi tentación"- Marea, "Para ti, Córdoba" - Taquirari de fuego, "Jacinto Araos" - Marea , "Amor y juramento"- Marea, "De Alberdi"- Zamba; y un disco Simple con "María Cosquín"- Marea y "Bosques de pinos"- Marea.
Un 31 de julio del '73, Roberto, Lito y Quique Villagra formaron el famoso conjunto Los de Alberdi, y lo hicieron en esa fecha en conmemoración al cumpleaños de José Ignacio Rodríguez, "El Chango" , a Rodríguez le gustó andar al medio en la escala del éxito. Él siempre decía: " ...No me gusta ser primero ni último; quiero tirar y regular... Porque sí tiro flojo, me caigo, y si tiro fuerte se corta..." (Diario de Río Cuarto, 1963)
Para este hombre de profunda inspiración poética, precursor en la creación de ritmos modernos en el folklore, que tenía la virtud de puntear la guitarra y acompañarse sólo, la Pampa sureña, el Litoral rumoroso de agua, la quietud colonial del Norte, los trigales Santafecinos, las vides Cuyanas, la Patagonia de vientos agrestes, las sierras de Córdoba, serán el fruto para sus maravillosas creaciones.
"...Yo tengo un mundo diferente en mis manos. Yo tengo mi guitarra y mi canto, y eso es mi vida. Las canciones que han salido de mí, traspasaron las fronteras y están en la calle. Es como si yo estuviera en libertad. ¡Qué hermoso!
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Los de Alberdi - AMIGO PORQUE NO HAS VENIDO
¿Verdad Amigo?...." (Revista Folklore Argentino, año 1966)
Fuentes: http://www.changorodriguez.com