Mostrando entradas con la etiqueta argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta argentina. Mostrar todas las entradas

octubre 27, 2011

LOS TROVADORES - PONCHO CELESTE , VINCHA PUNZO




Como hombre de campo, recopilador de leyendas y testigo de los entreveros que desataban la pasión por las mujeres y el odio por la bandera política opositora, Ernesto Ezquer Zelaya otorgó a sus libros el efecto de lo verídico.

Nació el 21 de noviembre de 1904 en Corrientes. En su estancia Santa Tecla, ubicada entre Ituzaingó y Posadas, con vista a las selvas paraguayas de la isla Talavera, escribió "Sucedió" (1938), "Poncho celeste, vincha punzó" (1940), "Puñado Yohá", "Payé" (1943) y "Cartas correntinas y otras yerbas".

"Trasuntan en sus páginas el Corrientes actual y de hace cuarenta años. El Corrientes que la generalidad desconoce, aunque intuye, por la leyenda sangrienta que siempre lo aureoló. El Corrientes de las divisas partidarias... con sus policías omnipotentes, estancieros vengativos, mariscadores, matones, capangas, contrabandistas, gauchos alzados, bandidos brasileros o paraguayos, otrora bajo la ley del facón y el naranjero y hoy gozosos de sentirla suplantada por la del revólver Colt y el Winchester 44", señala Justo P. Sáenz hijo en el prólogo de "Poncho celeste, vincha punzó"."

Vocabulario tradicional

Las imágenes telúricas con las que logra vigor narrativo surgen de una aguda observación de las costumbres, las creencias y el lenguaje de los paisanos.
Los vocablos guaraníes que nutren la conversación habitual, aun de aquellos que ignoran la lengua indígena, son un recurso que Ezquer Zelaya utiliza para delinear la rústica idiosincrasia de los paisanos.

El habla rural, entreverada con términos que se conservan del castellano arcaico, es rica en matices, rimas y sentencias que, como explica Eugenio Castelli en "Antología cultural del litoral argentino", transmiten un espíritu particular que genera interés en lectores desprevenidos y estudiosos de los fenómenos populares regionales.
El desarrollo de historias que rozan la tragedia y emergen de un paisaje poblado de misterio es lo que ubica a Ezquer Zelaya entre los escritores nativos que ofrecen documentos para la investigación folklórica del Litoral.

A pesar de que no escribe con soltura retórica, su montaje provoca el efecto de color local. Logra envolver en la sugestiva atmósfera de los esteros del Iberá para mostrar en primer plano la personalidad ardiente de los paisanos.

En sus libros se reconoce "el Corrientes del varón homicida y leal; sumiso con quienes se ganaron su afecto y feroz con el adversario; cuatrero a menudo, pero ladrón casi nunca. Tierra gaucha del caballo, el alarido, el culero, la polca y el acordeón... Iberá legendario con sus motes, lomadas, esteros y pirizales, querencia aún de matreros, donde todavía se oye rugir al tigre en alguna noche de agosto, encandilan ciervos los faros del automóvil, y los yacarés, dormitando en el agua barrosa, semejan leños a la deriva", sintetiza Sáenz hijo.

La pasión política del paisanaje, que despierta conflictos ante la menor provocación, es el eje de la narrativa de Ezquer Zelaya.
"En la provincia de Corrientes subsiste un fenómeno pintoresco de la historia argentina, en cuanto a colores de divisas se refiere... Se nace liberal o autonomista, como se nace rubio o trigueño...", apunta el autor.
En esa obra construye un fresco costumbrista con los avatares de gauchos retobados frente a la codicia de los jueces, quienes ejercen su poder a través de comisiones policiales.
Al mismo tiempo, Ezquer Zelaya señala tanto la férrea voluntad de trabajo como la demostración de coraje, rebeldía y violencia de los paisanos ante las circunstancias que limitan su libertad.

Y basta una cita para advertir la fuerza del testimonio y la efervescencia de la sangre ante la omnipotencia política.
"Mirá Ciriaco, la política fue una de las cosas que más lo perjudicó a mi padre. El era bueno y generoso, siempre dio dinero y anduvo molestándose para que Fulano o Mengano, unos doctores de la ciudad, a los que ni siquiera conocía, fueran diputados o gobernadores. ¿Qué sacó con eso? ¿Qué sacamos nosotros los hombres de trabajo? ¿Acaso ellos se preocupan de otra cosa que no sea cobrarnos impuestos y hacernos votar como ovejas, en montón y arreados? Vos sos liberal hace una punta de años, pero lo mismo tenés que pelarte el traste enlazando y pialando a los sesenta igual que a los veinte."

Los mariscadores

La vida de los cazadores furtivos que cruzaban con arrojo la impenetrable geografía del Iberá es recreada como una imagen impresionista por el autor.
"Se alzó Rosario acusado de homicidio, robo y deserción del Ejército. Sólo el Yberá o el cruce al Paraguay podrían salvarlo, y optó por el primero. Así empezó su carrera de cazador furtivo, de mariscador, alternada con cuatreras y saqueos a algunas poblaciones de la costa de la gran laguna. Salía siempre, durante varios años, al departamento de Santo Tomé, a negociar con un turco bolichero llamado Elías, a quien le vendía cueros de lobo, nutria, carpincho y plumas de garza", describe en "Poncho celeste, vincha punzó"."

Personaje épico

En sintonía con la raigambre cultural de las figuras que creó, el autor selló su estampa de personaje con el apodo de Gato Moro.
Como hacendado, tuvo un saliente perfil de caudillo, orgulloso de participar de las rudas faenas, junto a los peones, y de las trifulcas que protagonizaban sus seguidores en periódicas visitas a los pueblos cercanos.
Pero no sólo con el ejemplo ejerció su ascendiente sobre los bravíos gauchos de la campaña. Durante seis meses editó en su establecimiento agropecuario un periódico teñido de los ideales tradicionalistas con los que pretendía aleccionar.
Su vida no sólo se disparó hacia la economía rural y la literatura. Ezquer Zelaya llegó a desempeñarse como jefe de policía en Concordia y, tiempo después, como agregado cultural de la embajada argentina en Asunción del Paraguay.

La naturaleza legendaria de las historias correntinas envolvió al escritor, que, muerto el 12 de abril de 1952, se mantiene vivo en los sucesos que surgen del imaginario popular.
Más allá de lo verosímil, la biografía de Ezquer Zelaya lleva el halo de misterio de las historias que él mismo narró. "Porque yo, antes de escribir estas páginas, he cazado en el Yberá, he tropeado alguna vez y he vivido intensamente ese antagonismo de la divisa azul y de la roja. Y la bota y el poncho para mí nunca fueron disfraz", anticipó el escritor.
Analía H. Testa

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=198197

mayo 24, 2011

JOSE LARRALDE



Nació un 22 de octubre de 1937 en Huanguelén, Provincia de Buenos Aires - Argentina
Escribió sus primeros versos a los siete años de edad, iniciando así un camino vasto y fecundo que lo llevaría inexorablemente al corazón de los Argentinos. Descendiente de vascos y árabes, don José ha sido trabajador rural, tractorista, albañil, mecánico, soldador y, como él mismo se define, guitarrero y cantor.
Vivió frente a la casa de don José Dip y allí escuchaba continuamente a Jorge Cafrune.
Un día le pidió a don José Dip que le presentara a Jorge Cafrune. Durante una noche de 1966, en un asado en casa de don Eduardo Saad , tío de Larralde, don José Dip le dice que allí le presentará a Jorge Cafrune.
Allí, José le pasa a Jorge los temas que había compuesto, el último de los cuales, era "Sin pique". Luego de escuchar la interpretación de Larralde de "Sin Pique", Cafrune quedo prendado del tema y le pide a don José Dip que al día siguiente llamara a Hernán Figueroa Reyes, director de grabaciones de CBS, porque quería grabarlo en esa semana. Hernán le dice a don José Dip que ello es imposible porque estaba listo para salir el LP "Yo digo lo que siento". Pese a todo, Jorge se empecina y lo graba enseguida. Conjuntamente con "Permiso", "Sin Pique" apareció en el siguiente LP de Jorge, titulado "Jorge Cafrune" (CBS 8745), en 1967.
Veinte días después, Cafrune regresa a Huanguelén pues tenía que actuar en una localidad cercana, muy pequeña, llamada Girodías. Jorge hizo invitar a "Pepe" Larralde para que le acompañe.
En aquella oportunidad, Cafrune interpretó 3 temas, presentó a Larralde y ya no cantó más. Toda la noche quien cantó' fue Larralde. Desde entonces, en todas sus actuaciones, Cafrune siempre mencionaba "a un chango de Huanguelén", promocionando a Larralde.
En el año 1967, José Larralde grabó el primero, de una serie de treinta y un discos editados en la Argentina. Su intensa actividad discográfica sufrió interrupciones sobre todo por el contenido crítico de la mayoría de sus canciones. En todas ellas, están presentes las vivencias de oficios, situaciones y personajes que conoció y vivió a lo largo de su vida. Personalmente, además, ejercicio las más diversas ocupaciones en el medio rural. A sus versos, tal vez por desconocimiento del medio geográfico y social en que nació y creció, suele endilgárseles cierto hermetismo y rebuscamiento.
No obstante ello, si se analiza globalmente toda su producción, es fácil entender el porqué de la adhesión y fidelidad del público. Este quizás, valorice el desprecio del intérprete hacia la maquinaria comercial que, las mayoría de las veces, ha sido principal causante del bastardeo y desvirtuación del género.
En efecto, Larralde, desde hace años, desarrolla su labor artística lejos de los circuitos comerciales masivos de festivales y casi sin apoyo promocional y publicitarios de las grandes empresas de comunicación. Ello no le impidió, no le impide, ni le impedirá seguir concitando la atención y el apoyo de nutridos núcleos de seguidores en cada uno de sus recitales.
Su canto trascendió nuestras fronteras para llegar a países como Alemania, Australia, México, Brasil, Colombia, Venezuela, Uruguay, Paraguay, Chile y España entre otros. Como dato elocuente de su popularidad, baste decir que las ventas de sus discos han superado largamente los doce millones de unidades y que su obra más popular "HERENCIA PA´ UN HIJO GAUCHO", lleva vendidas, ya, más de cinco millones de placas.
Fue uno de los pioneros en difundir los loncomeos y cordilleranos de origen y ambientación patagónica recopilados y/o compuestos por los hermanos Berbel. Ocasionalmente abordó canciones del Litoral y Cuyo, o rescató viejos valses criollos como "Temblando" (Alberto Acuña - Gualberto Márquez "Charrúa"); "Cardo" (Pedro Noda - Enrique Uzal).
Recientemente lo han reivindicado, como modelo, algunos músicos del rock pesado local, en particular Ricardo Iorio, ex líder del grupo Hermética.

En 1995 se le otorgó el premio Konex al mejor cantante masculino de música de raíz folklórica, y en 1995 y 1996 obtuvo sendos premios ACE (Asociación de Cronistas del Espectáculo).
Como compositor, tiene en su haber mas de seiscientas obras, trescientas de las cuales no han sido editadas hasta el momento
Cantor orillero, tal como él gusta que le llamen, exhibe hoy una trayectoria tan notable como digna, pues se ha alejado voluntariamente del consumismo perverso tan característico de nuestra sociedad. Sin embargo, y a pesar de ello, su gente no lo olvida. Así lo demuestran la concurrencia a cada una de sus presentaciones y las sostenidas ventas de sus discos. Su éxito artístico esta bien sustentado en la auténtica y sincera expresión campera tanto como por el permanente testimonio que ha dado, a lo largo de toda su obra, de sus convicciones.
En 30 años, José Larralde, ha forjado una mística acaso única en el folklore argentino. Su clara y potente voz y su estampa de patriarca contrastan respecto de su obra, que siempre recurre sólo a lo imprescindible para mostrar las cosas más comunes de la vida cotidiana.
Larralde dice sus verdades (dice verdades), y las dice con una convicción tal que las mismas trocan en universales. Canciones como "A las once menos cuarto", "Patagonia", "Y otras cosas fuleras" o sus monólogos, que regala entre tema y tema, muestran un Larralde sagaz, agudo y atento observador de la realidad del hábitat circundante. Pero Larralde no se queda allí, también es testimonial (muy testimonial), cuando arremete denunciando las desigualdades entre pobres y ricos, entre peones y patrones o entre los "todopoderosos" señores instruidos de la ciudad y los, aún hoy, desprotegidos trabajadores rurales.
Capaz de cantarle una bella despedida al cigarrillo (o al mate) como narrar poéticamente la envidia del pájaro preso ante la algarabía de los gorriones libres, Larralde observa, escribe y canta aquellas cosas que, en la premura por "vivir" lo nuestro, pasamos por alto.
Allí, en sus canciones y en su poesía de neta y auténtica raigambre campera, está el secreto de este autor de obras que recorren el país de punta a punta dejando, en cada pueblo, un poco del hombre que les dio vida.
José Larralde es, hoy en día, el único compositor del folklore nacional capaz de mostrar bellamente la esencia del hombre de nuestras llanuras.
Fuente: http://www.donjoselarralde.com.ar/jl/

Discografía Oficial de Jose Larralde
CANTA JOSÉ LARRALDE (1967) editado en CD & LP
PERMISO (1968) editado en CD & LP
El sentir de Jose Larralde (1968) editado en LP y CD
HOMBRE (1969) editado en CD & LP
PA QUE DENTRE (1969) editado en CD & LP
EL SENTIR DE JOSE LARRALDE (segunda parte) (1969)
AMIGO (1970) editado en LP y en CD (2005)
SANTOS VEGA - MILONGA DE TIRO LARGO - 1970
CIMARRON Y TABACO (1971)
CIMBREANDO (1972)
SIMPLEMENTE - 1973
MACOLLANDO (1973)
DEL CORAZON PA DENTRO (1974) editado en CD & LP
Y UN PORQUE SIN FINAL (1975)
DE HABLARLE A LA SOLEDAD - 1976
AL TRANCO MANSO NOMAS - 1977
SI YO ELEGI MI DESTINO - 1978
DESDE LEJOS - 1979
DEL SUR PA ALLÁ -1980
AMANSANDO SOLEDADES - 1981
UN VIENTO DE AQUEL LAO - 1982
HABLANDO EN CRIOLLO - 1983
VIENTO ARRIBA - 1984
EL ALEGRE CANTO DE LOS PÁJAROS TRISTES - 1986
COMO QUIEN MIRA UNA ESPERA - 1995
TRAYENDO AYERES VOL I - 1996
TRAYENDO AYERES VOL II - 1996
A LAS 11 - 1/4 - 1999

CHITO ZEBALLOS














Chito Zeballos, nombre artístico de Prudencio Alberto Enrique Zeballos (1936-1996), nace en Chilecito, vistosa ciudad de la Provincia de La Rioja, el 15 de julio de 1936, fue un destacado cantante, guitarrista e intérprete de música folklórica de Argentina. Está considerado uno de los cantantes más destacados y representativos de la música riojana, es un honor decir que fue el artista que más y mejor paseó la riojanidad por distintos escenarios del nuevo y del viejo mundo, porque expresaba el sentir por su tierra y su don de gente, que subyugaba y atrapaba a quien tenía el placer de escucharlo, con su canto, con su decir, con su gesto, con sus manos, vale decir con toda su personalidad; riojanidad que volcaba íntegramente en sus interpretaciones.
Lejos de su Chilecito natal y de La Rioja de sus sueños, la nostalgia había hecho impacto en lo mas profundo de su ser, con una fuerza tal, que el artista pospuso en el tiempo al profesional del derecho y fue entonces cuando en Córdoba y sumando a dos virtuosos de la guitarra, Lalo Homer y Luis Amaya constituyen “Tres para el Folklore”, conjunto con el que por algunos años logran múltiples y renovados éxitos. Tras la disolución del trío, Chito continuó su trayectoria como solista triunfando en diversos países de América y del viejo mundo, hasta que al retorno de su gira mas triunfal, retomo sus abandonados estudios de derecho y en poco tiempo obtuvo los títulos de Abogado y Escribano, ya estaba casado con una cordobesa y era padre de un una niña.
Tiempo después por su profesión la que ejerció con alta solvencia y honestidad, lo llevaron a radicarse en la provincia de Neuquén y es allí que rodeado de sus afectos más auténticos, su mujer su hija y la gente de ese pueblo que lo amó y valoró tanto como nuestro pueblo riojano, donde su ajetreado corazón dejo de latir a los 60 años de edad, el 26 de octubre de 1996, y allá en el lejano sur descansa nuestro cantor, el más prestigioso, el ser humano de excepción, el de la voz profunda al decir con el canto y la palabra, el de la Zamba del Ángel, el de la Zamba de los Mineros, interpretadas como nadie, Chito Zeballos es y será profeta en su tierra.
Entre las principales canciones de su repertorio se destacan Cuando Tenga la Tierra con un recitado bellísimo, Zamba de los mineros (Jaime Dávalos-Cuchi Leguizamón), donde se destaca su recitado de "Temor del sábado", Elegía a la Victoria Romero (Ramón Navarro-A. Ferrko), La zarateña (Atahualpa Yupanqui), Tonada para Manuel Rodríguez.
Su peña en Córdoba hizo historia. Radicado en Neuquén, grabó su último trabajo discográfico.
Aparte de los dos discos que grabo Luis Amaya con Chito, grabaciones que no llegaron creo a completar un lp que son, Tonada Manuel Rodríguez, Selección de Zambas, El Tata Esta Viejo, La recordada, La Olvidada, Chayita del Vidalero etc.
Discografía
• Guitarreando (1962), con Tres para el Folklore
• Cantata Riojana (1985), con otros artistas
• Encuentro (1993), con Juan Falú
Solista
• La Rioja en la sangre (1965)
• Soy de raíz
• Voz y sentir de La Rioja
• Para la flor y el fusil (1973)
• La vida dos veces
• Chito Zeballos. La Historia de Folklore (Recopilación)
• Chito Zeballos Homenaje (2007) (Recopilación en álbum doble)
http://www.diariochilecito.com.ar/articulo/1367.html

octubre 11, 2010

DIGO LA TELESITA

Un trío de lujo: Marcelo Mitre en guitarra, Roxana Carabajal interpretando a Telésfora Castillo (la telesita) y el bailarín de los montes Juan Saavedra es el Supay

Cierta vez, en los montes de SANTIAGO DEL ESTERO, habitaba una jovencita Telésfora Castillo, Telesita para quienes la conocían y la querían. Vivía sola, sin que se le conociera familia ni casa donde habitar. Suponían que era muy pobre ya que se presentaba vestida casi en harapos y descalza. Llevaba un cantarito de agua sobre su cabeza en algunas oportunidades y en otras un poco de leña .

De tanto en tanto aparecía atraída por los ecos de la música. Amaba la música y la danza, se apartaba del grupo de gente y sola bailaba aconpañando los compaces de la música, dando golpes sobre su cantarito, bailaba marcando los pasos de la danza con pies tan leves que parecía no tocar la tierra. Cuando amanecía y la fiesta llegaba a su fin, todos veían a la telesita regresar al monte, hasta que hubiera otra. Cuando se hizo otro baile, Telesita no acudió a la fiesta, todos adviertieron su ausencia. Fue inútil que pusieran la música fuerte, esperando que asi viniera. Todos se preocuparon, inquietos y afligidos los hombres salieron a buscarla, internandose en el monte nocturno. Recién al otro día hallaron su cuerpo sin vida, quemado junto al fogón al que seguramente se arrimaba para pasar la noche.
Fuente: http://tq.educ.ar/grp0134/telesita.htm

CUCHI LEGUIZAMON FIGURA Y GENIO DEL SIGLO XX

argVIDEO 6 de 9

http://www.eltribuno.com.ar/

septiembre 15, 2010

GUSTAVO "CUCHI" LEGUIZAMON


"El filósofo de los sonidos, el mito y el humor."

Por Liliana Herrero
"Si uno pudiera liberarse de la memoria quizá sería posible vivir como los pájaros y también morir como ellos, convertir a la muerte en un hecho natural, en una mansa entrega a la tierra. Pero yo tengo mi mente perjudicada por la filosofía; me resulta imposible dejar de pensar en las cosas que dejo o los que necesitan de mí, y me cuesta aceptar que después de todo la muerte es una aventura hermosa. Siempre me acuerdo de una copla de Castilla que decía: Cuando la muerte venga no le ei de poner asiento/ así no vuelve a venir/ y le sirve de escarmiento." Estas son palabras de Leguizamón. En alguna de las tantas entrevistas que le realizaron, dejó deslizar estos pensamientos y muchos otros que revelan inmediatamente el complejo mundo cultural y musical de este hombre. Siempre con su oído alerta a los sonidos de la naturaleza, a las voces ancestrales como las de la Eulogia Tapia, quien sin saberlo, cedió su nombre a una de las zambas más conocidas del músico-precisamente La Pomeña- y a las aventuras musicales contemporáneas (como Schoënberg y Erik Satie). Leguizamón fue uno de los esfuerzos intelectuales y artísticos más interesantes de este país por conjugar las viejas culturas, -aquellos espectros de la tierra- y las vanguardias musicales.
Este salteño nacido el 29 de Septiembre de 1917 se colocó en medio del mito de viejas culturas y la más moderna poesía de la soledad. Con sus músicas, tejió un universo de sonidos y de melodías absolutamente novedoso en el cual las voces antiguas entraban en diálogo amoroso y artístico con la sonoridad universal. El Cuchi, tal es su apodo y por medio del cual se lo conoce, fue un filósofo de los sonidos, del mito y del humor.
Ante su obra, queda siempre la sensación que el folklore, si bien tiene sonidos lejanos, infinitamente arcaicos, respira, al mismo tiempo, la complejidad del mundo presente. Había una suerte de ecos del surrealismo en sus conversaciones, en sus formas de vivir en donde una humorada interrumpía siempre la lógica de las acciones y la superficie esmaltada del mundo. Efectivamente carcajada, diablura, coqueteo con la muerte y desvelo filosófico por el paso del tiempo quizás sean los elementos que lo contengan, lo constituyan y nos ayuden a comprender algo de él.
El periodista tucumano Roberto Espinosa le ha realizado numerosas entrevistas; en una de las últimas lo describe "sentado en su sillón, agitando el tiempo en un gesto e intentando recordar viejos acordes. La bolsa de los años se le ha subido al hombro. El Cuchi confiesa con dolorosa ironía que se ha olvidado de tocar el piano y luego de un silencio, agrega que está dispuesto a aprender de nuevo". A partir de 1994 Leguizamón padece una afección cerebral que le provoca la pérdida total de la memoria, hasta el punto que él mismo no sabe quién es, hasta el final de sus días que ocurre el 27 de septiembre del 2000.
Es muy escasa la bibliografía sobre Leguizamón así como también su discografía. Existen numerosas entrevistas realizadas en diarios que han sabido darle la importancia y la jerarquía artística al hombre que, desde Salta, revolucionó la música folklórica. De ellas es necesario recordar las que le ha realizado el periodista Roberto Espinosa del diario La Gaceta de Tucumán aunque no todas han sido publicadas por el entrevistador. Otra larga conversación con el compositor está registrada en el libro de Humberto Echechurre del año 1955 que se llama "A solas con el Cuchi Leguizamón".
En relación a su discografía es mínimo lo que se ha grabado pese a la abundante obra que realizó entre los años 1954 y 1991. Existe una grabación de un concierto realizado en el Auditorio de la Asociación Médica de Rosario en 1984, editada luego por el Sello Melopea del músico Litto Nebbia y una antigua grabación en la que se lo registra cantando y acompañándose con la guitarra, absolutamente inconseguible. Como es público, dos de sus hijos afincados en Buenos Aires, el antropólogo Juan Martín Leguizamón y el psicoanalista Delfín Leguizamón, están realizando una intensa tarea de recuperación de grabaciones musicales y de entrevistas con el propósito de una publicación completa.
Esta tarea es sumamente valiosa puesto que Leguizamón realizó por ejemplo durante tres días en 1987 sucesivos conciertos en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín de Buenos Aires y todos ellos fueron grabados, de manera que la recuperación de ese material podrá dar testimonio de muchas canciones que nunca quedaron grabadas siendo ejecutadas por el propio autor.


octubre 18, 2009

HOMENAJE A MERCEDES SOSA

La COMISIÓN MUNICIPAL DE FOLCLORE DE COSQUÍN y el ENCUENTRO NACIONAL DE POETAS CON LA GENTE quieren rendir un homenaje sentido a una de las mejores intérpretes que pisaron el escenario Atahualpa Yupanqui. Más acertado que pisar es afirmar; crear, ser parte de un sueño, ser un cascabel del duende, uno más de los aires que inventaron este milagro-grito cultural de Cosquín.



La Comisión rinde homenaje a Mercedes Sosa pero no solo con la voz de los organizadores - trabajadores al fin- sino con la voz de los oficiantes, los vaticinadores, los alquimistas del fenómeno popular.


Comenzó allá por el 60 cuando “la Mecha” era un tiempo de nuevo cancionero recorriendo peñas con un bombo y un sueño, era la imagen tucumana de Don Atahualpa cantando:
“Si en algo nos parecemos
Luna de la soledad
Yo voy andando y cantando
Que es mi modo de alumbrar”


Fue una revelación de la mano del “Turco” Cafrune pero no fue una creación del espectáculo; Mercedes ya era tierra y canto antes, era una frase de los poemas del barbudo Manuel:

“Tenemos que llorarla sobre las conquistas del amor, entre las carpas que cuelgan su albahaca para los faroles sonámbulos, junto a las zambas que se bailan seriamente para que rían los pañuelos, mientras una mujer recoge el ruedo de su falda, antes que la desate el peso de las coplas... Manuel Castilla “La baguala” Fragmento de "La Tierra de Uno"

Mercedes, el folclore y la década del 60, eran la realidad de un pueblo que honraba a su cultura cantando, a voz en cuello por las calles y en los boliches donde “la Negra” mezclaba lágrimas con vino:

A veces el cantor
Me nombra la tristeza
Pero en la madera huelo a primavera
Todo el amanecer
Carlos Bergesio y Carlos de Mendoza (Armando Tejada)

Un tiempo cantor donde las regiones culturales no necesitaban ser explicadas, eran simplemente cantadas y contadas por sus poetas y cantores, cuando “cantar con fundamento” era parte de la profesión normal, donde la persona era portadora de un mensaje siempre representativo:

Soy el que canta detrás de la copla
el que en la espuma del río ha'i volver
paisaje vivo mi canto es el agua
que por la selva sube a florecer.
Jaime Dávalos

Mercedes Sosa fue una voz de un folclore y de un tiempo estético pero profundamente social y representativo, tuvo sus prohibiciones y sus incomprensiones pero sus banderas no decayeron y cantó junto a la intención de César Perdiguero con este acento:

Si quiere cantar cantemos
si quiere peliar , peliemos, me han de escuchar,
el vino ya prende su brasa dormida
el canto amanece y el hombre se da.


Muchos sentimos que su último trabajo “Cantora” era un trino de adiós, una despedida de su voz y su ternura sobre los escenarios pero ahora que también su presencia física nos va abandonando, nos queda la palabra -alentadora como un abrazo- de Hamlet Lima Quintana, aquella que Mercedes tantas veces gritó llorando en nuestro escenario y en nuestro corazón.

ZAMBA PARA NO MORIR
Hamlet Lima Quintana y Norberto Ambrós y Rosales

Romperá la tarde en mi voz hasta el eco de ayer.
Voy quedándome solo al final,
muerto de sed, harto de andar.
Pero sigo creciendo en el sol, vivo.

Era el tiempo viejo la flor; la madera frutal.
Luego el hacha se puso a golpear;
verse caer; sólo rodar.
Pero el árbol reverdecerá, nuevo.

Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy.
Con el cuero asombrado me iré:
ronco al gritar que volveré,
repartido en el aire a gritar: siempre.

Mi razón no pide piedad; se dispone a partir.
No me asusta la muerte ritual;
sólo dormir; verme borrar.
Una historia me recordará, vivo.

Veo el campo, el fruto, la miel y estas ganas de amar.
No me puede el olvido vencer,
hoy como ayer siempre llegar.
En el hijo se puede volver, nuevo.


COMISION MUNICIPAL DE FOLKLORE