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LOS TROVADORES - PONCHO CELESTE , VINCHA PUNZO
Como hombre de campo, recopilador de leyendas y testigo de los entreveros que desataban la pasión por las mujeres y el odio por la bandera política opositora, Ernesto Ezquer Zelaya otorgó a sus libros el efecto de lo verídico.
Nació el 21 de noviembre de 1904 en Corrientes. En su estancia Santa Tecla, ubicada entre Ituzaingó y Posadas, con vista a las selvas paraguayas de la isla Talavera, escribió "Sucedió" (1938), "Poncho celeste, vincha punzó" (1940), "Puñado Yohá", "Payé" (1943) y "Cartas correntinas y otras yerbas".
"Trasuntan en sus páginas el Corrientes actual y de hace cuarenta años. El Corrientes que la generalidad desconoce, aunque intuye, por la leyenda sangrienta que siempre lo aureoló. El Corrientes de las divisas partidarias... con sus policías omnipotentes, estancieros vengativos, mariscadores, matones, capangas, contrabandistas, gauchos alzados, bandidos brasileros o paraguayos, otrora bajo la ley del facón y el naranjero y hoy gozosos de sentirla suplantada por la del revólver Colt y el Winchester 44", señala Justo P. Sáenz hijo en el prólogo de "Poncho celeste, vincha punzó"."
Vocabulario tradicional
Las imágenes telúricas con las que logra vigor narrativo surgen de una aguda observación de las costumbres, las creencias y el lenguaje de los paisanos.
Los vocablos guaraníes que nutren la conversación habitual, aun de aquellos que ignoran la lengua indígena, son un recurso que Ezquer Zelaya utiliza para delinear la rústica idiosincrasia de los paisanos.
El habla rural, entreverada con términos que se conservan del castellano arcaico, es rica en matices, rimas y sentencias que, como explica Eugenio Castelli en "Antología cultural del litoral argentino", transmiten un espíritu particular que genera interés en lectores desprevenidos y estudiosos de los fenómenos populares regionales.
El desarrollo de historias que rozan la tragedia y emergen de un paisaje poblado de misterio es lo que ubica a Ezquer Zelaya entre los escritores nativos que ofrecen documentos para la investigación folklórica del Litoral.
A pesar de que no escribe con soltura retórica, su montaje provoca el efecto de color local. Logra envolver en la sugestiva atmósfera de los esteros del Iberá para mostrar en primer plano la personalidad ardiente de los paisanos.
En sus libros se reconoce "el Corrientes del varón homicida y leal; sumiso con quienes se ganaron su afecto y feroz con el adversario; cuatrero a menudo, pero ladrón casi nunca. Tierra gaucha del caballo, el alarido, el culero, la polca y el acordeón... Iberá legendario con sus motes, lomadas, esteros y pirizales, querencia aún de matreros, donde todavía se oye rugir al tigre en alguna noche de agosto, encandilan ciervos los faros del automóvil, y los yacarés, dormitando en el agua barrosa, semejan leños a la deriva", sintetiza Sáenz hijo.
La pasión política del paisanaje, que despierta conflictos ante la menor provocación, es el eje de la narrativa de Ezquer Zelaya.
"En la provincia de Corrientes subsiste un fenómeno pintoresco de la historia argentina, en cuanto a colores de divisas se refiere... Se nace liberal o autonomista, como se nace rubio o trigueño...", apunta el autor.
En esa obra construye un fresco costumbrista con los avatares de gauchos retobados frente a la codicia de los jueces, quienes ejercen su poder a través de comisiones policiales.
Al mismo tiempo, Ezquer Zelaya señala tanto la férrea voluntad de trabajo como la demostración de coraje, rebeldía y violencia de los paisanos ante las circunstancias que limitan su libertad.
Y basta una cita para advertir la fuerza del testimonio y la efervescencia de la sangre ante la omnipotencia política.
"Mirá Ciriaco, la política fue una de las cosas que más lo perjudicó a mi padre. El era bueno y generoso, siempre dio dinero y anduvo molestándose para que Fulano o Mengano, unos doctores de la ciudad, a los que ni siquiera conocía, fueran diputados o gobernadores. ¿Qué sacó con eso? ¿Qué sacamos nosotros los hombres de trabajo? ¿Acaso ellos se preocupan de otra cosa que no sea cobrarnos impuestos y hacernos votar como ovejas, en montón y arreados? Vos sos liberal hace una punta de años, pero lo mismo tenés que pelarte el traste enlazando y pialando a los sesenta igual que a los veinte."
Los mariscadores
La vida de los cazadores furtivos que cruzaban con arrojo la impenetrable geografía del Iberá es recreada como una imagen impresionista por el autor.
"Se alzó Rosario acusado de homicidio, robo y deserción del Ejército. Sólo el Yberá o el cruce al Paraguay podrían salvarlo, y optó por el primero. Así empezó su carrera de cazador furtivo, de mariscador, alternada con cuatreras y saqueos a algunas poblaciones de la costa de la gran laguna. Salía siempre, durante varios años, al departamento de Santo Tomé, a negociar con un turco bolichero llamado Elías, a quien le vendía cueros de lobo, nutria, carpincho y plumas de garza", describe en "Poncho celeste, vincha punzó"."
Personaje épico
En sintonía con la raigambre cultural de las figuras que creó, el autor selló su estampa de personaje con el apodo de Gato Moro.
Como hacendado, tuvo un saliente perfil de caudillo, orgulloso de participar de las rudas faenas, junto a los peones, y de las trifulcas que protagonizaban sus seguidores en periódicas visitas a los pueblos cercanos.
Pero no sólo con el ejemplo ejerció su ascendiente sobre los bravíos gauchos de la campaña. Durante seis meses editó en su establecimiento agropecuario un periódico teñido de los ideales tradicionalistas con los que pretendía aleccionar.
Su vida no sólo se disparó hacia la economía rural y la literatura. Ezquer Zelaya llegó a desempeñarse como jefe de policía en Concordia y, tiempo después, como agregado cultural de la embajada argentina en Asunción del Paraguay.
La naturaleza legendaria de las historias correntinas envolvió al escritor, que, muerto el 12 de abril de 1952, se mantiene vivo en los sucesos que surgen del imaginario popular.
Más allá de lo verosímil, la biografía de Ezquer Zelaya lleva el halo de misterio de las historias que él mismo narró. "Porque yo, antes de escribir estas páginas, he cazado en el Yberá, he tropeado alguna vez y he vivido intensamente ese antagonismo de la divisa azul y de la roja. Y la bota y el poncho para mí nunca fueron disfraz", anticipó el escritor.
Analía H. Testa
FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=198197
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CARLOS DI FULVIO

Oriundo de Carrilobo, Provincia de Córdoba, nació en el año 1939. Hombre de la pampa gringa por nacimiento, a los 4 años se radicó junto a la familia en la ciudad de Córdoba y no descansó hasta que pudo concretar uno de sus más anhelados sueños: conocer la montaña. Su primer encuentro con el nuevo paisaje tuvo lugar a los 13 años y desde ese instante se sintió identificado con esa otra Argentina que se extiende de Córdoba al norte.
Por ese entonces tuvieron lugar sus primeras incursiones en el arte. Mientras integraba el Cuerpo de Danzas Folklóricas del Teatro Rivera Indarte de Córdoba y cursaba estudios de dibujo y pintura en la Escuela provincial de Bellas Artes “Dr. Figueroa Alcorta”, añadía a su advocación artística la práctica del canto y de la guitarra.
Su primera presentación en público fue en enero de 1953 en el auditorio de LV2, entonces Radio Central, de Córdoba.
Cuando decidió abrazar la guitarra -dice el propio artista- “No fue para hacer cosas mejores o peores o para competir, como quien diría: en esta vida de competencias...”. Lo hizo con la meditación necesaria que debe tener un hombre para definir su vida y elegir su camino.
En 1958 su nombre ya era conocido en todo el ámbito del país: LS82 TV Canal 7, LR4 Radio Splendid
, RCA Víctor entre otros, fueron los medios coincidentes en difundir su cuantiosa obra como autor, compositor e intérprete. nadie como él, en el territorio de la música popular de raíz folklórica, desde aquella, su primera zamba Guitarrero firmada con el seudónimo “José Piedra Ríos”, ha intentado ciclos tan amplios de obras integrales: “Concierto Supersticioso” (1964); “El Nacimiento de la Vidalita” (1965); “Canto Monumento” (1967); “La Conquista del Desierto” (1970); “El camino del Quijote” (1972); “Cantata Brocheriana” (1980), fueron algunos de los hitos fundamentales en su propósito simbiótico de conjugar la música popular de un modo mesurado y culto. Muestra de ello, es la cantidad de conciertos que a partir del año 1974 ha ido realizando con distintos organismos de jerarquía instrumental: Orquesta Sinfónica de Córdoba; Orquesta de Cámara de la Municipalidad de Bahía Blanca; Cuarteto de Cuerdas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, entre otros...
Carlos Di Fulvio es autodidacta. Aconsejado por maestros, entre de la talla de Domingo Soderini, Francisco Javier Ocampo, María Luisa Anido y Mario Perini, ha sabido desempeñarse con solvencia en el sitial que las exigencias del consenso público le fuera adjudicando a través de los tiempos. Hoy, mientras su obra poética -a nivel secundario y terciario- se ha transformado en material de análisis, su música forma parte del programa de estudio en algunos conservatorios para la formación de nuevos guitarristas argentinos.
Este cordobés nacido en la pampa gringa pero identificado con el norte provincial, ha dado al cancionero folklórico argentino algunas de sus obras más clásicas. A la mencionada Guitarrero, podemos agregar Campo Afuera, ¿Se acuerda Doña Maclovia?, Cerro Salamanca y Un paso aquí, un tranco allá.
Premios, distinciones y reconocimientos
1959. Premio Martín Fierro, APTRA, Buenos Aires, programa televisivo “Sábados Criollos”
1960. Medalla de Plata “Nicolás Avellaneda”, Certamen Argentino del Poema Folclórico Ilustrado, Avellaneda, provincia de Buenos Aires
1960. Premio Martín Fierro, APTRA, Buenos Aires, programa televisivo “Sábados Criollos”
1961. Premio Martín Fierro, APTRA, Buenos Aires, programa televisivo “Sábados Criollos”
1982. Distinguido por el Servicio Oficial de Radiodifusión, Buenos Aires
1983. Distinción Discepolín, Secretaría de Cultura, Buenos Aires
1995. Premio Cóndor, Asociación Estampas y Memorias, La Plata
1995. Premio Santa Clara de Asís, Buenos Aires
1997. Distinción de la Universidad de Neigen Rhooden, Holanda
1999. Gran Premio SADAIC, Buenos Aires
2000. Premio agropecuario El Gauchito
2001. Premio Cóndor de Fuego, Asociación Estampas y Memorias, La Plata
2005. Premio Jerónimo Luis de Cabrera, Municipalidad de Córdoba
2005. Premio Cóndor de Oro, Asociación Estampas y Memorias, La Plata
Ha sido nombrado “Huésped de Honor” por las Municipalidades de Río Segundo (ciudad), Carrilobo, Villa Cura Brochero y Mina Clavero (prov. de Córdoba), las Municipalidades deRamallo (Buenos Aires) y Avellaneda (Buenos Aires), los Consejos Deliberantes de las Municipalidades de Río Cuarto (ciudad) y Río Tercero (prov. de Córdoba), el Consejo Deliberante de la Municipalidad de Pergamino (Buenos Aires).
Podemos citar los siguientes reconocimientos: “Uno de los diez personajes del siglo, junto a Leopoldo Lugones” (diario La Voz del Interior, 2000); “Canto Monumento, una de las grabaciones más importantes del siglo” (diario Clarín, 2000); “Embajador por el mundo” (Municipalidad de Villa Tulumba, 2000); “Ciudadano destacado” (Consejo Deliberante, ciudad deCórdoba (Argentina), 2005).
Discografía en Larga Duración
Canto con guitarra, 1960
Concierto folklórico, 1961
Como yo lo siento, 1963
Esencia del folklore (C. Di Fulvio / Suma Paz), 1963
Por los caminos del canto, hacia el corazón de la raza, 1964
Concierto supersticioso, 1964
El nacimiento de la vidalita, 1966
El ayer del guitarrero, 1966
El amigo, 1967
Canto monumento a la memoria de José María Paz, 1968
Concierto supersticioso / Visión del Chacho, 1969
La conquista del desierto, 1970
Canción para mi canto, 1971
Para el que tenga una ventana, 1971
Guitarrero (serie Oro Musical), 1972 aprox.
De regreso, simplemente, 1972
Esperanza en los días que vienen, 1973
Coplitas para mi canto, 1975
Nuevamente, Carlos Di Fulvio, 1976
Del altiplano a la pampa, 1979
Canto brocheriano (a la memoria de José Gabriel Brochero), 1982
Guitarrero (editado en México), 1984
De nadie y de todos, 1985
¿Se acuerda, Doña Maclovia?..., 1986
Discografía en CD’S
Guitarrero, 1995
La década del 70, 1995
Canto brocheriano (nueva grabación), 1995
20 grandes éxitos, 1996
Campo afuera (grabado en Holanda), 1997
Guitarreros - Carlos Di Fulvio / Argentino Luna, 1998
Carlos Di Fulvio - Espectacular, Serie año 2000, 1999
Carlos Di Fulvio - El sueño del brujo (colección Sentir el Folklore), 2000
Mis mejores 30 canciones, 2000
Carlos Di Fulvio - Colección Folklore del sur, 2002
De cuño y raíz, 2003
Canto monumento (nueva grabación), 2004
De la Patagonia a la Puna, 2006
FUENTE: www.carlosdifulvio.com/biografia.html
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