noviembre 22, 2009

ADIOS A PATRICIO JIMENEZ... estan de duelo las armonías

MURIO EL CREADOR DEL DUO SALTEÑO
Patricio Jiménez tenía 66 años y falleció en Salta.
Fuente:Santiago Giordano - De nuestra Redacción - sgiordano@lavozdelinterior.com.ar
Esta tarde murió en Salta Patricio Jiménez, unos de los integrantes fundadores del mítico grupo Dúo Salteño.

El músico no pudo reponerse de una operación que le efectuaran tras un accidente cerebro vascular y falleció en la Clínica San Roque de la ciudad norteña.

Jiménez estaba preparando un espectáculo en homenaje a los 10 años de la muerte del "Cuchi" Leguizamón, que se iba a presentar en el próximo Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

Su historia. Había nacido en la ciudad de Salta el 13 de setiembre de 1943. Fue intérprete y también compositor. Entre sus obras se destacan El tren de Alemanía, sobre un soneto de Manuel Castilla, y Sin ella vienen los días, con letra de Hugo Roberto Ovalle. Jiménez tambíen formó parte del Quinteto Sombras, Los Cumpas y Los Cuatro de Salta.

EL ARRIERO




EL TREN DE ALEMANIA - BRUNO ARIAS JUNTO AL DUO

octubre 18, 2009

VIDEO ARGENTINO PREMIADO

VIDEO ARGENTINO PREMIADO

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GRUPO VOCAL CANTORAL

COSQUIN '09

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Cantoral se forma a fines de 1972, en San Francisco (Córdoba) se reúnen Federico Scocco, Francisco Montiel y Carlos Bergesio como director/arreglador y convocan a Diego Barreiro y Roberto Barrado.

Una vez conformado el quinteto comienzan sus actuaciones dentro de la provincia de Córdoba, obteniendo el 1er. premio del festival del Paso del Salado, en Santo Tomé.
Al poco tiempo en Cosquí­n se vinculan a César Isella, quien los insta a grabar en el sello discográfico Philips.
Se desvinculan Roberto Barrado y Diego Barreiro y son reemplazados por Humberto Rojo y Eduardo Garrera.

  • El Negro, Pancho, Coco, Robi y Pelacho forman hacia mediados de los 70 un conjunto cuyo canto trata de encuadrarse en lo que se denomina Canción con habitante donde el hombre y sus vivencias, situaciones o cualquier etapa de la lucha cotidiana se ven reflejadas con realidad en la canción. Pasó mucho tiempo y agua abajo del puente, Federico Scocco y Francisco Montiel son los únicos que se quedan de aquella primera formación.
    Largo camino han recorrido y largo aun por recorrer con su canto tan noble y con un amplio espectro de ritmos y poesí­a.
    Carlos Bergesio sigue su carrera como cantante y compositor, publica su revista Todo Folklore y Tango con mucho esfuerzo, edición que todos merecemos y tenemos que leer. Aquí­ podemos escuchar Córdoba Arriba, una chacarera compuesta por Federico Scocco, y también ver una pequeña presentación del grupo.

  • Federico Scocco (barí­tono, guitarra, charango)
  • Francisco Montiel (1er tenor y percusión)
  • Darío Nicolau (barítono, guitarra, vientos)
  • Raúl Cortamira (bajo, guitarra, cuatro)
  • Raúl Cabrera (2do tenor, guitarra)

Este video es una porción del programa emitido por Canal 21 programa conducido por el músico santafesino Jorge Suligoy que vive desde muy pequeño en la Provincia de Misiones.
Aquí­ su página:
http://www.jorgesuligoy.com.ar/

HOMENAJE A MERCEDES SOSA

La COMISIÓN MUNICIPAL DE FOLCLORE DE COSQUÍN y el ENCUENTRO NACIONAL DE POETAS CON LA GENTE quieren rendir un homenaje sentido a una de las mejores intérpretes que pisaron el escenario Atahualpa Yupanqui. Más acertado que pisar es afirmar; crear, ser parte de un sueño, ser un cascabel del duende, uno más de los aires que inventaron este milagro-grito cultural de Cosquín.



La Comisión rinde homenaje a Mercedes Sosa pero no solo con la voz de los organizadores - trabajadores al fin- sino con la voz de los oficiantes, los vaticinadores, los alquimistas del fenómeno popular.


Comenzó allá por el 60 cuando “la Mecha” era un tiempo de nuevo cancionero recorriendo peñas con un bombo y un sueño, era la imagen tucumana de Don Atahualpa cantando:
“Si en algo nos parecemos
Luna de la soledad
Yo voy andando y cantando
Que es mi modo de alumbrar”


Fue una revelación de la mano del “Turco” Cafrune pero no fue una creación del espectáculo; Mercedes ya era tierra y canto antes, era una frase de los poemas del barbudo Manuel:

“Tenemos que llorarla sobre las conquistas del amor, entre las carpas que cuelgan su albahaca para los faroles sonámbulos, junto a las zambas que se bailan seriamente para que rían los pañuelos, mientras una mujer recoge el ruedo de su falda, antes que la desate el peso de las coplas... Manuel Castilla “La baguala” Fragmento de "La Tierra de Uno"

Mercedes, el folclore y la década del 60, eran la realidad de un pueblo que honraba a su cultura cantando, a voz en cuello por las calles y en los boliches donde “la Negra” mezclaba lágrimas con vino:

A veces el cantor
Me nombra la tristeza
Pero en la madera huelo a primavera
Todo el amanecer
Carlos Bergesio y Carlos de Mendoza (Armando Tejada)

Un tiempo cantor donde las regiones culturales no necesitaban ser explicadas, eran simplemente cantadas y contadas por sus poetas y cantores, cuando “cantar con fundamento” era parte de la profesión normal, donde la persona era portadora de un mensaje siempre representativo:

Soy el que canta detrás de la copla
el que en la espuma del río ha'i volver
paisaje vivo mi canto es el agua
que por la selva sube a florecer.
Jaime Dávalos

Mercedes Sosa fue una voz de un folclore y de un tiempo estético pero profundamente social y representativo, tuvo sus prohibiciones y sus incomprensiones pero sus banderas no decayeron y cantó junto a la intención de César Perdiguero con este acento:

Si quiere cantar cantemos
si quiere peliar , peliemos, me han de escuchar,
el vino ya prende su brasa dormida
el canto amanece y el hombre se da.


Muchos sentimos que su último trabajo “Cantora” era un trino de adiós, una despedida de su voz y su ternura sobre los escenarios pero ahora que también su presencia física nos va abandonando, nos queda la palabra -alentadora como un abrazo- de Hamlet Lima Quintana, aquella que Mercedes tantas veces gritó llorando en nuestro escenario y en nuestro corazón.

ZAMBA PARA NO MORIR
Hamlet Lima Quintana y Norberto Ambrós y Rosales

Romperá la tarde en mi voz hasta el eco de ayer.
Voy quedándome solo al final,
muerto de sed, harto de andar.
Pero sigo creciendo en el sol, vivo.

Era el tiempo viejo la flor; la madera frutal.
Luego el hacha se puso a golpear;
verse caer; sólo rodar.
Pero el árbol reverdecerá, nuevo.

Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy.
Con el cuero asombrado me iré:
ronco al gritar que volveré,
repartido en el aire a gritar: siempre.

Mi razón no pide piedad; se dispone a partir.
No me asusta la muerte ritual;
sólo dormir; verme borrar.
Una historia me recordará, vivo.

Veo el campo, el fruto, la miel y estas ganas de amar.
No me puede el olvido vencer,
hoy como ayer siempre llegar.
En el hijo se puede volver, nuevo.


COMISION MUNICIPAL DE FOLKLORE

octubre 14, 2009

MANIFIESTO DEL NUEVO CANCIONERO


El movimiento Nuevo Cancionero surgió en Mendoza a fines de los años ’50, tenía otros exponentes, como el guitarrista Tito Francia, y adherentes relevantes como el pintor Carlos Alonso, el novelista Antonio Di Benedetto, como así también una larga lista de expresiones relacionadas con el mundo del arte, esto es: poetas, escultores, pintores, etc., todo ello estaba basado en personalidades muy firmes.
Ellos eran Armando Tejada Gómez, Manuel Oscar Matus y Mercedes Sosa.


La búsqueda de una música nacional de contenido popular, ha sido y es uno de los más caros objetivos del pueblo argentino. Sus artistas, desde los albores de una expresión popular propia han intentado, con distinta suerte, incorporar la diversidad de géneros y manifestaciones de que disponían a su sensibilidad con el propósito de cantar al país todo.
Ya Carlos Gardel, en los inicios de los modernos medios de difusión, incursionó como autor e intérprete tanto en el género nativo, donde empezó su relevancia, como en el género típico ciudadano, que encontró en el tango su forma más completa de expresión. Otros géneros, populares entonces, como el vals, la polka, etc., no resultaron tan eficientes para traducir el modo de ser y sentir de las amplias capas populares del país creciente.
En la búsqueda de su expresión, el artista popular adoptó y recreó los ritmos y melodías que, por su contenido y su forma, se adaptan más totalmente al gusto y los sentimientos del pueblo. Esa interrelación entre el artista creador y el pueblo destinatario de sus obras, dio nacimiento al tango que, penetrado de la circunstancia viva de las masas, sería desde entonces la canción popular por definición, dada la preeminencia que en lo cultural, político, social y económico tendría, también desde entonces, Buenos Aires sobre el resto del país. La deformación geosociológica que este hecho político provocó en todos los ordenes de la vida del país, debía alcanzar también a la música nacional de inspiración popular.
Se relega al interior, hombre, paisaje y circunstancia histórica, y el país acentúa su fachada portuaria, unilateral, y por lo tanto, muchas veces epidérmica. Porque durante muchas décadas el país fue eso: un rostro sin alma, aunque el tango, con su palpitante crónica dolorosa (Contursi, Flores, De Caro, Los Caló, Discépolo, Manzi y tantos otros fácilmente identificados) reclamará desde sus noches insomnes por el cercenamiento del espíritu nacional y por la amputación feroz del país total. Es que el tango, merced a su buen suerte, ya había caído del ángel popular a las manos de los mercaderes y era divisa fuerte para la exportación turística. Fue entonces cuando lo condenaron a repetirse a sí mismo, hasta estereotipar un país de tarjeta postal, farolito mediante, ajeno a la sangre y el destino de su gente. Entonces, se perpetró la división artificial y asfixiante entre el cancionero popular ciudadano y el cancionero popular nativo de raíz folklórica. Oscuros intereses han alimentado, hasta la hostilidad, esta división que se hace más acentuada en nuestros días, llevando a autores, intérpretes y público a un antagonismo estéril, creando un falso dilema y escamoteando la cuestión principal que ahora está planteada con más fuerza que nunca; la búsqueda de una música nacional de raíz popular, que exprese al país en su totalidad humana y regional. No por vía de un género único, que sería absurdo, sino por la concurrencia de sus variadas manifestaciones, mientras más formas de expresión tenga un arte, mas rica será la sensibilidad del pueblo al que va dirigido. No hay pues, para el hombre argentino, un dilema entre tango y folklore, música ciudadana o música regional, tipismo o nativismo. El dilema real del hombre argentino es, en este plano de sus intereses, o desarrollo vital de su propia expresión popular y nacional en la diversidad de su formas y géneros, o estancamientos infecundo ante la invasión de las formas decadentes y descompuestas de los híbridos foráneos.
Hay país para todo el cancionero. Sólo falta integrar un cancionero para todo el país.
Una toma de conciencia: el auge de la música nativa. En estos momentos, Buenos Aires y el país todo, asisten a un poderoso resurgimiento de la música popular nativa, que ha motivado la inquietud por interpretar este fenómeno. Hay quienes se inclinan por considerar este resurgimiento como una moda, a la manera de tantas que suelen asolar a la gran capital cosmopolita, puerto de todos los puertos. Pero un ceñido análisis de nuestra realidad, no puede menos que alejarnos de ese supuesto. Nosotros afirmamos que este resurgimiento de la música popular nativa, no es un hecho circunstancial, sino una toma de conciencia del pueblo argentino.
En lo que respecta a Buenos Aires, apuntamos este hecho: debido al auge industrial que se inicia a raíz de la Segunda Guerra Mundial, la capital, recibió el aporte masivo de inmensos contingentes humanos del interior del país. Ellos traían junto a la esperanza de una vida mejor en la gran ciudad, sus raídas guitarras y la magia de sus paisajes natales. A la postre, serían el mercado que exigiría cada día más música nacional nativa y que terminarían por imponer al hombre y la mujer porteños, un gusto y una pasión inquietante por este inmenso y abismal país continente. Todo el país comenzó a verse a sí mismo en el cancionero, sospechando que a sus espaldas, un mundo cautivante y desconocido se había puesto en movimiento.
El auge de la música folklórica es un signo de la madurez que el argentino ha logrado en el conocimiento del país real. Son los primeros síntomas masivos de una actitud cultural diferente; ni desprecio ni olvido. El país existe. El pueblo del interior ha realizado ya la tercera fundación de Buenos Aires, esta vez desde adentro. La conciencia de ese ser en el país es irreversible y sus implicancias más profundas de las que el cancionero nativo es sólo su forma más visible, informarán y conformarán en adelante su destino histórico. Pero este descubrimiento de la tierra, esta valoración cultural nueva que intentamos desentrañar, debe ser ampliada y profundizada, so pena de que se pierda en el tráfago de los intereses creados y paralizantes. Si para muchos este hecho resulta una distracción o un espectáculo en ir más allá de su apetencias inmediatas, el artista creador con vocación nacional y raigambre popular, debe burlar esta trampa.
Que no le escamoteen ni al artista ni a su pueblo, esta toma de conciencia, es lo que se propone el NUEVO CANCIONERO.

Raíces del Nuevo Cancionero

Hasta el advenimiento de Buenaventura Luna y Atahualpa Yupanqui, el cancionero nativo se mantuvo en la etapa de formas estrictamente tradicionalistas y recopilativas. Se vertía el tema tal cual había sido hallado: en su versión primaria con pocos y esporádicos aportes creadores que, casi sin excepción, se esforzaban por respetar el canon tradicional. De este celo por las formas originarias y puras, sobrevendrán luego los vicios que quieren hacer del cancionero popular nativo, un solemne cadáver.
En su tiempo, cuando lo principal era la difusión de la canción nativa, este estilo y este concepto, tuvo una innegable justificación y esa labor de tantos abnegados cultores y difusores de la canción vernácula, nos merece un alto respeto. Entonces, el cancionero carecía de un sitio hondo y visible en la sensibilidad de amplios sectores del país; era natural y lógica la insistencia en mostrarlo tal cual era o había sido su origen. Pero fue la fijación en ese estado lo que degeneró en un folklorismo de tarjeta postal cuyos remanentes aún padecemos, sin vida ni vigencia para el hombre que construía el país y modificaba día a día su realidad. Es con Buenaventura Luna, en lo literario y con Atahualpa Yupanqui, en lo literario musical, con quienes se inicia un empuje renovador que amplia su contenido sin resentir la raíz autóctona. A ese hallazgo se sumará luego el aporte de músicos, poetas e intérpretes de las nuevas generaciones que, urgidos por desarrollar esa yeta de la sensibilidad popular, han protagonizado el resurgimiento actual. Tanto Luna, como Yupanqui, surgen de las dos regiones más ricas en expresiones musicales: el Norte y Cuyo. Estos, sin ser los únicos, son los más representativos precursores por la calidad y la extensión de sus obras y en su vocación de expresar renovadamente la canción popular nativa señala su origen el NUEVO CANCIONERO.

¿Qué es el Nuevo Cancionero?

EL NUEVO CANCIONERO es un movimiento literario-musical, dentro del ámbito de la música popular argentina. No nace por o como oposición a ninguna manifestación artística popular, sino como consecuencia del desarrollo estético y cultural del pueblo y es su intención defender y profundizar ese desarrollo. Intentará asimilar todas las formas modernas de expresión que ponderen y amplíen la música popular y es su propósito defender la plena libertad de expresión y de creación de los artistas argentinos. Aspira a renovar, en forma y contenido, nuestra música, para adecuarla al ser y el sentir del país de hoy. EL NUEVO CANCIONERO no desdeña las expresiones tradicionales o de fuente folklórica de la música popular nativa, por el contrario, se inspira en ellas
y crea a partir de su contenido, pero no para hurtar del tesoro del pueblo, sino para devolver a ese patrimonio, el tributo creador de las nuevas generaciones.

¿Qué se propone el Nuevo Cancionero?

El NUEVO CANCIONERO se propone buscar en la riqueza creadora de los autores e intérpretes argentinos, la integración de la música popular en la diversidad de las expresiones regionales del país.
Quiere aplicar la conciencia nacional del pueblo, mediante nuevas y mejores obras que lo expresen. Busca y promueve la participación de la música típica popular y popular nativa en las demás artes populares: el cine, la danza, el teatro, etc., en una misma inquietud creadora que contenga el pueblo, su circunstancia histórica y su paisaje. En este sentido, adhiere a la inquietud del Nuevo Cine, como también a todo intento de renovación que intente testimoniar y expresar por el arte nuestra apasionante realidad sin concesiones ni deformaciones.
Rechaza a todo regionalismo cerrado y busca expresar al país todo en la amplia gama de sus formas musicales. Se propone depurar de convencionalismos y tabúes tradicionalistas a ultranza, el patrimonio musical tanto de origen folklórico como típico popular.
Alentará la necesidad de crear permanentemente formas y procedimientos interpretativos, así como obras de genuina identidad con el país de hoy, que enriquezcan la sensibilidad y la cultura de nuestro pueblo. Desechará, rechazará y denunciará al público, mediante el análisis esclarecido en cada caso, toda producción burda y subalterna que, con finalidad mercantil, intente encarecer tanto la inteligencia como la moral de nuestro pueblo.
EL NUEVO CANCIONERO acoge en sus principios a todos los artistas identificados con sus anhelos de valorar, profundizar, crear y desarrollar el arte popular y en ese sentido buscará la comunicación, el diálogo y el intercambio con todos los artistas y movimientos similares del resto de América.
Apoyará y estimulará el espíritu crítico en peñas, y organizaciones culturales dedicadas a la difusión de nuestro acervo, para que el culto por lo nuestro deje de ser una mera distracción y se canalice en una comprensión seria y respetuosa de nuestro pasado y nuestro presente, mediante el estudio y el diálogo formativo de nuestras juventudes.

EL NUEVO CANCIONERO luchará por convertir la presente adhesión del pueblo argentino hacia su canto nacional, en un valor cultural inalienable.
Afirma que el arte, como la vida, debe estar en permanente transformación y por eso, busca integrar el cancionero popular al desarrollo creador del pueblo todo para acompañarlo en su destino, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas.

TITO FRANCIA - OSCAR MATUS - ARMANDO TEJADA GOMEZ – MERCEDES SOSA - VICTOR GABRIEL NIETO - MARTIN OCHOA - DAVID CABALLERO - HORACIO TUSOLI - PERLA BARTA - CHANGO LEAL - GRACIELA LUCERO - CLIDE VILLEGAS - EMILIO CROSETTI - EDUARDO ARAGÓN

Detrás del Nuevo Cancionero se encolumnaron César Isella, Víctor Heredia, Ramón Ayala, Marián Farías Gómez, Los Trovadores, el Cuarteto Zupay, Luis Ordóñez, el Dúo Salteño, Buenos Aires 8, Ginamaría Hidalgo, Horacio Guarany, Ariel Petrocelli, Contracanto, Chito Zeballos, Angela Irene, Los Andariegos, José Angel Trelles, Rosa Rodríguez Gerling, Hamlet Lima Quintana.
Esta influencia tuvo efecto multiplicador en la Nueva Canción Latinoamericana, donde podemos decir que también allí se produjo otro movimiento, a partir de los pioneros Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui, contó con expresiones tan diversas como León Gieco y Víctor Heredia en la Argentina; Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Héctor Numa Moraes y Los Olimareños en Uruguay; Milton Nascimento, Chico Buarque y Geraldo Vandré en Brasil; Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú en Cuba; Víctor Jara, Patricio Manns, Isabel y Angel Parra, Quilapayún, Inti Illimani e Illapu en Chile.

octubre 04, 2009

NUESTRO ADIOS A MERCEDES SOSA

Su obra prolijamente diseñada, en adelante perpetua, se ha caracterizado por su participación multigenérica en el marco del respeto por los autores que interpretó.


CHACARERA DEL OLVIDADO

Los restos de la Mecha seran esparcidos en 3 provincias, es lo que ella le pidió en su momento a Fabián, estas serían Tucumán: su lugar natal, Mendoza: es allí donde se gestó el Movimiento del Nuevo Cancionero y Buenos Aires, por ser el lugar desde donde se difundiría.

septiembre 12, 2009

EL CHANGO RODRIGUEZ

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Se llamaba José Ignacio Rodríguez, "Chango Rodríguez" cantautor y poeta del cancionero popular argentino. De padre catamarqueño y madre riojana, nace en Córdoba, Argentina un 31 de julio de 1914 en el domicilio de Sucre 327. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el colegio San José de Villa del Rosario. En su juventud fue jugador del fútbol del Rioja Júniors (Provincia de la Rioja)
Vivió junto a su madre en calle Chubut 34, Córdoba. Un 8 de enero 1965 contrae nupcias con Lidia Haydee Margarita Bay "La Gringa", la musa inspiradora de la zamba "MI LUNA CAUTIVA".
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Raly Barrionuevo - Luna Cautiva.mp3 -
De esta unión nació, un 21 de septiembre de 1973 su hija amada, Claudia Alejandra Rodríguez Bay, hecho que quedó plasmado por el cantautor en aquella zamba "NIÑA DE CARA MORENA".
Un 7 de octubre de 1975, fallece en Córdoba. Su familia del matrimonio está actualmente constituida por La Gringa, su hija Claudia, casada con Fernando , José Armando y Fernando Emilio Jesús son los hijos de ambos y nietos del Chango.
Por otro lado, el chango tuvo 3 hijos, Marcos Alberto, María Argentina y Matilde Adriana Rodríguez, quienes también les dieron nietos y bisnietos.

Su madre María Rivolta, era directora de la escuela de Matorrales; su padre Alberto Rodríguez, murió cuando él tenía apenas cuatro años; su hermano Alberto, seis y su hermana Angélica, por aquel entonces tenía ocho años. Desde niño "El Chango" tuvo afición por la guitarra. Cuando su madre preparaba la fiesta de fin de curso, con el consabido Patio Criollo, les enseñaba a los alumnos aficionados, acompañamiento con guitarra y canto. Él no se separaba de su lado. Luego en la intimidad de su hogar, un día le dijo a su madre en tono serio: "Mamá, si me enseña la guitarra, le voy a dar $ 0,05". A su madre, dicha salida le causó gracia, pero fue así como empezó a tocar la guitarra. Una de las muestras de que su espíritu inquieto ya soñaba con los escenarios, era la respuesta a alguien que le preguntaba cómo sé llamaba, contestándole ¡Eduardo Toberán! (seudónimo artístico por él creado) hasta que un día su padre lo reprendió. Como consecuencia de eso su madre lo llamaba Eduardo.
Estando él muy enfermo, y siendo muy pequeño, su madre hizo una promesa a San Nicolás pidiendo por su salud, en razón de que los médicos no le daban más que horas de vida. Esa promesa la hizo en una noche de gran tormenta y frente a una pila de leña. A consecuencia de este milagro, él es devoto de San Nicolás, y de la Virgen de Luján, años después compone San Nicolás - vidala chayera.
Teniendo aproximadamente 14 años, edad esta en que todavía no podía definir su carrera ni saber para qué rumbo tomar, fue a La Rioja y le hizo una promesa a San Nicolás, pidiéndole que lo encaminara en la vida y que lo dejara vislumbrar qué camino seguir. Ese viaje pasó al olvido. Pasó el tiempo, y una noche sintió una inquietud que le provocaba gran angustia; a la madrugada tomó un lápiz y se puso a escribir sobre el sueño que tuvo. Vio un hombrecito reclinado en un árbol que cantaba "Vidala tengo una copla no me la vas a quitar". Fue su primera composición "Vidala de la copla" - vidala Chayera.-
Toda su vida estuvo dedicada a su gran pasión: la música. Su enorme talento e imaginación le inspiraban coplas de profundo contenido con versos impregnados de dulce melancolía y destellos de alegría, típico reflejo del sentir popular, y ejemplo de su versátil personalidad: alegre, jubilosa, contador de cuentos, pero otras veces, de miradas silenciosas, que provocaban en él una gran satisfacción al escribirlos.
Para este folklorista, sus composiciones obedecían a la necesidad de decir las cosas con simpleza; inspiradas en la llanura, la montaña o la selva, va pintando el sentimiento derivado de los sueños y anhelos de los hombres de campo.
El chango, de grandes ojos oscuros y tonada bien cordobesa, va aprendiendo las diferentes costumbres de cada región. Decía él "...son canciones como leñita seca, rescoldo de fogones que me invitan a matear..."

Y en su andar por la Córdoba doctoral del hablar ingenioso, recorría los viejos barrios, las tapias, los aguaduchos, la Cañada con su Abrojal, el Infiernillo, el Bajo de los Perros, el Potrero Ducasse, la Bajada del Pucará, los típicos manifestantes de las orillas, ya son sólo eco en su cantar "...tranquilo nomás... tranquilo... " (Del Cordobés - Chacarera-)
Hombre de cuño arrabalero, habla con la tonada y el cariño a sus viejos amigos. Recuerda sus maestros de entonces y a los hombres que conoció en su mocedad. Aprendiendo guitarra y música al lado del "Cabeza Colorada", los cuentos y la picardía del "Negro e' la Juana".
Su debut ante el público lo hizo en La Rioja y después bajó a Buenos Aires, donde fue compañero de Acosta Villafañe en Radio Belgrano en el año 1939 y de José Ramón Luna. La gran ciudad le dio de inmediato el espaldarazo, por que advirtió en él, un auténtico folklorista. Para ese entonces había escrito " La Mayor" - Chacarera -
Ausente del país por cuatro años y medio, viajo a Bolivia y Perú, allá por 1940. Estudio literatura andina, sus lugares históricos, la costumbre del Carnaval Cuyano. Conoció el Machupichu, Pumakurca, Comayo, Yari. En Bolivia la región de Chusquisaca, Santa Cruz de La Sierra, Cochabamba, La Paz y el Lago Titicaca. Sus creaciones "La Chusquisaca" -cueca- y "Chicheriar del Cusco" -huayno-, son sin duda auténticas expresiones que le dejaron aquellos parajes.
Noches de canto y guitarra sin éxito le traerán nostalgia. Son los recuerdos de juventud: El aroma del patio "....Azahares de blanco jazmines... el caserón blanco... su niñez...".
Es la ausencia de su madre, doña María, que lo vió partir la noche de abril, allá en Chubut 34.
El Chango decide retornar al país, a su pago provinciano, la Córdoba doctoral. Ya en Córdoba, "... Como vuelo de ave que vuelve a su nido / encuentra en su madre un alivio...", pues sus discos no tienen el éxito que él esperaba. Para ese entonces había grabado tres LP: "Puñado de mis canciones ", "Creaciones folklóricas" y "Chango Rodriguez". El Chango se decide a grabar de nuevo, pero en una conversación con su madre le dice: "Sí no tengo suerte con lo que grabé dejaré de cantar y tocar la guitarra y pondré un kiosco". La madre le respondió: "Eduardo, usted no va a poner nada por que va a triunfar, y será muy famoso" (Gringa).
El Chango logra su éxito con "De mi Madre" -Zamba- , "Zamba de Abril" -Zamba-, y "Del Cordobés" - Chacarera -

Alberdi; barrio de estudiantes, el de la Plaza Colón, el del Clínicas, el de la calle Chubut. Pronto se transformaría en escenario de nueva vida folklórica; la casa del chango es escuela de canto y guitarra; tenía cerca de setenta alumnos; y será sólo eco de serenatas, zambas y chacareras. Cuenta la gente: "que este lugar era de meta canto y guitarrear; y que por las tardes, se compraba vino, ahí en el boliche de las Tucumanas (lugar de reunión y cuenterío)"; manifestaciones éstas, que luego expresaría en "De Alberdi" - Zamba -, "Del Clínicas" - Zamba -, "La Refranera" - Chacarera -, "Zamba del Estudiante" - Zamba -.
Más tarde aparecerán nombres como Los de Córdoba, Los del Suquia, Los de Alberdi, Los Cuatro de Córdoba, Los Llaneros, Los Vallistos, Los Vagabundos, El Rata Barrionuevo, guitarrero de Guarany, Edgar Di Fulvio, entre otros, quienes hicieron sus primeros pasos en esta escuela.
También para la expresión de este cantautor, tuvieron importante significado las revueltas populares del Cordobazo, y la trágica desaparición del estudiante Santiago Pampillón, a quien le dedicara la canción "Marea del Estudiante" -Marea -
La Gringa, quien años más tarde sería la esposa de Rodríguez, conoció a éste aproximadamente a los 10 años; ella vivía en Córdoba, con su madre y sus cinco hermanos. Recuerda esta Rafaelina: "una tarde cuando el chango fue a casa para hablar con mi cuñado Contreras, su amigo, puso la guitarra sobre la mesa y luego la tocó como si fuese un piano. Eso fue lo que me impresiono de él".
El chango tuvo dos aficiones: La hípica, con su caballo de nombre Chango Rodríguez, y el Fútbol.



Amaba a su club, Instituto Atlético Central Córdoba "La Gloria" a quien le escribiera, con la orquesta de Leonardo Miranda, en ritmo de marea "La Gloria".



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AUDIO "La Gloria"
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La vida folklórica del Chango Rodríguez, está marcada por dos etapas: el antes y el ahora. El antes con el folklore tradicional, y el ahora con las creaciones de ritmos para el folklore. En un reportaje que le hiciera el periódico "Nuevo Diario" (Santa fe, 29 de agosto 1969), dice el chango: "...Mi inquietud se proyecta en la creación de una música popular bailable y de nuevos ritmos que atraigan a la juventud, tomando siempre como punto de partida a la más típica expresión argentina, el Folklore. Véalo con el sentido de lo bailable..."

El chango creó casi 10 ritmos folklóricos: LA MAREA, TAQUIRARI DE FUEGO, EL PLAYERO, LA MILONGA RAPIDA, CARNAVAL MODERNO, CARPERO, AIRE DE GATO, LITORALEÑA Y BURBUJAS.

Pronto, estos ritmos pegadizos del cantar y bailar, le darán grandes satisfacciones al chango de la mano de "Los de Córdoba" conjunto folklórico cordobés, que fuera integrado por cuatro excelentes músicos: Héctor Pacheco, Hugo Monjes, Roque Martínez y Oscar Bobadilla, quienes en el festival Cosquín VI edición del año '66, en el rubro Consagración canción más popular, obtuvieron el segundo puesto, con la obra del chango Rodríguez y Randulfo Rodas, "El Mundial" - Aire de gato -; el primer puesto por muy pocos votos de diferencia, fue para "El Corralero".
AUDIO "El Mundial"

Los de Cordoba - EL MUNDIAL-aire de gato.mp3 -
En la edición del Festival de Cosquín VII del año ' 67, este mismo conjunto obtuvo de nuevo el segundo lugar con "La Balandra" - Marea del Chango Rodríguez.
El Chango tuvo un programa de radio en LV2 Radio General Paz allá por el año 1969. Éste se llamaba "El fogón de los arrieros", que iba todos los martes, en el horario de 18 a 18:30 hs.
Ese año, conoce en la LV2, al conjunto Los Dantes (de género bolero); Lito Soria , uno de sus integrantes, cuenta: "... El chango nos escuchó, y luego nos propuso que cantáramos los ritmos nuevos que él estaba innovando para el folklore, así fue que nació el conjunto musical "Los tres de la cantina", a mediados de la década del '70, integrado por Roberto Sarrión, El Chango Rodríguez y yo ( Lito )".
Los ensayos se realizaban en la casa de la Señora del Chango, Riobamba esquina Colón; hoy en día este lugar atesora los recuerdos, canciones y anécdotas, que son sólo eco de una mujer, " la gringa " y una destinataria Claudia, su hija.
Este Trío con ritmos de canciones inéditas, hizo su debut en Cosquin Xª Edición del año' 71. El desaire de disconformidad expresada por algunos de los miembros integrantes de la Comisión Nacional de Folklore en aquel año para con el conjunto, no los desanimó. Pronto los aplausos, el asombro, y el cariño de la plaza, se hicieron sentir en aquella noche de Cosquín, que sólo fue para ellos. El jurado popular, dictaminó que la canción ganadora en el rubro Canción Inédita Popular fuese para "María Cosquin" - ritmo marea- del Chango Rodríguez.
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Los 3 de la Cantina - María Cosquín
El popular grupo grabó su primer LP " Los tres de la Cantina" con 12 canciones, la mayoría de ritmo marea. Entre ellas," El soldado desconocido"- Litoraleña, "Eres mi tentación"- Marea, "Para ti, Córdoba" - Taquirari de fuego, "Jacinto Araos" - Marea , "Amor y juramento"- Marea, "De Alberdi"- Zamba; y un disco Simple con "María Cosquín"- Marea y "Bosques de pinos"- Marea.
Un 31 de julio del '73, Roberto, Lito y Quique Villagra formaron el famoso conjunto Los de Alberdi, y lo hicieron en esa fecha en conmemoración al cumpleaños de José Ignacio Rodríguez, "El Chango" , a Rodríguez le gustó andar al medio en la escala del éxito. Él siempre decía: " ...No me gusta ser primero ni último; quiero tirar y regular... Porque sí tiro flojo, me caigo, y si tiro fuerte se corta..." (Diario de Río Cuarto, 1963)
Para este hombre de profunda inspiración poética, precursor en la creación de ritmos modernos en el folklore, que tenía la virtud de puntear la guitarra y acompañarse sólo, la Pampa sureña, el Litoral rumoroso de agua, la quietud colonial del Norte, los trigales Santafecinos, las vides Cuyanas, la Patagonia de vientos agrestes, las sierras de Córdoba, serán el fruto para sus maravillosas creaciones.
"...Yo tengo un mundo diferente en mis manos. Yo tengo mi guitarra y mi canto, y eso es mi vida. Las canciones que han salido de mí, traspasaron las fronteras y están en la calle. Es como si yo estuviera en libertad. ¡Qué hermoso!
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Los de Alberdi - AMIGO PORQUE NO HAS VENIDO
¿Verdad Amigo?...." (Revista Folklore Argentino, año 1966)
Fuentes: http://www.changorodriguez.com

septiembre 10, 2009

LA SALAMANCA... LEYENDA...

LA MAGIA DE SANTIAGO DEL ESTERO
La leyenda de la salamanca es general en toda la Provincia. No hay apenas lugar, donde la gente no crea ver o sospeche la existencia de una salamanca.
Según la leyenda la Salamanca es un lugar diabólico, donde el "supay" enseña sus artes, donde las brujas efectúan sus reuniones tres veces por semana y donde acuden los que se inician en la práctica del maleficio o los que van a aprender toda suerte de maña, destreza o habilidad.
A la Salamanca concurre, según la imaginación popular el famoso cantor o guitarrero o bailarín del pago; la moza que enamora; la vieja bruja que prepara los "gualichos", la curandera, el bravo domador o cazador, el que "piala" con destreza; el corredor de las carreras cuadreras; y todo aquel que de un modo u otro se ha destacado en la pelea, en el amor o en el trabajo.
Por lo general, la Salamanca es un lugar oculto entre los breñales, de difícil acceso, cuya entrada conduce a una cueva amplia y lóbrega. Allí se baila, se hace música, se celebran aquelarres y orgías. Las viejas y viejos se transforman en jóvenes, los enfermos curan, la fealdad se cubre de hermosura.
Pero para entrar es preciso armarse de gran valor. Completamente desnudo, el neófito, hombre o mujer, debe introducirse a la Salamanca con un iniciado. A la entrada de la caverna existe un Cristo "cabeza abajo" al que hay que pegar y escupir. Ya, en el recinto subterráneo, se ven los animales más repugnantes y asquerosos: arañas peludas, sapos y escuerzos de gran tamaño, ampalaguas, víboras y umucutis, ante los cuales debe el iniciado permanecer impasible "aunque las víboras se envuelvan en el cuerpo". Si ha podido vencer la repugnancia o el miedo que tales animales producen, es sometido a nuevas pruebas, y al final, si resulta vencedor, el neófito "puede pedir lo que quiera". En caso contrario, se vuelve loco al salir.
Como entretenimiento, durante la reunión, se hace música con bombo, violín, guitarra y arpa; se queman cohetes de estruendo; y se celebran bacanales que duran toda la noche.
Es creencia general que la música de la Salamanca sólo deja de sonar cuando alguien se arrima a la cueva y que los animales que pasan por cerca de ella se "espantan" y huyen despavoridos.
Fuente: El Portal de la Municipalidad de Santiago del Estero - República Argentina - http://mail.santiagociudad.gov.ar/secciudad/cultura/leyendas/lasalamanca.php



Maldicion de Bruja - El Cuervo y los Brujos

septiembre 01, 2009

EL ALMAMULA O MULANIMA


LEYENDA
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De Adolfo Colombres

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Se la conoce también con el nombre de Alma Mula, Mulánima, Mala Mula, Mujer Mula y Mula sin Cabeza. Leyenda difundida en el Norte y Centro del país, que sería derivación de la Viuda. Es una mujer transformada en mula por haber tenido relaciones amorosas con un cura, o cometido incesto. Se la describe como una mula de color negro o marrón castaño y largas orejas que corre de noche por los campos, echando fuego por la nariz y la boca, y destellos por los ojos. La acompaña el crujir de su freno de oro, y de tanto en tanto lanza un triste rebuzno. Arrastra también pesadas cadenas, como otros seres condenados.
No suele ser muy discreta, ya que atraviesa poblaciones importantes de noche, a la carrera y con toda su parafernalia. Ante su cercanía, los perros ladran como enloquecidos. Corre a las ovejas. Al parecer, se alimenta solo de carne, cazando animales y también niños. Según versiones, le gusta merodear en las siestas calurosas y pesadas del verano, las galerías de las estancias antiguas y los patios de los ranchos. Quién la mire, perderá la vida o será víctima de una desgracia. Su rebuzno, casi humano por el dolor y la angustia que llega a transmitir, estremece a los que lo escuchan.
Para salvar el alma de esta condenada hay que aguardarla en un sitio estratégico con un cuchillo, y cuando pase cortarle la oreja o las crines. Su sangre al correr, operará como elemento redentor, rompiendo su encantamiento. Se convertirá en una bella y codiciada mujer. Si algún hombre se detiene a mirarla quedará prendado y por ella abandonará familia, trabajo y amigos para seguirla, y morirá al poco tiempo, consumido por la pasión. Este encantamiento por la mirada puede darse aunque el Alma Mula no abandone su apariencia animal.
[Seres Sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina]-
Fuente: http://mail.santiagociudad.gov.ar/secciudad/cultura/leyendas/elalmamula.php
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02 - Melipal - La mulánima.mp3 -


Adolfo Columbres

-Ensayista, escritor y antropólogo argentino (1944). Residió en Ecuador y en México, países donde se dedicó al estudio y la difusión de las culturas indígenas y dirigió proyectos estatales relacionados con el tema. Fundó y dirige Ediciones Del Sol. Dirigió el Programa de Rescate de la Literatura Popular e Indígena y la obra Literatura Popular Bonaerense, que se editó en cinco volúmenes. Su producción incluye en ficción, entre otros títulos, Viejo camino del maíz, Karaí, el héore - Mitopopeya de un zafio que fue en busca de la Tierra sin Mal, Tierra incógnita (Del Sol) y Sacrificios; ensayos e investigaciones: La colonización cultural de la América indígena, Sobre la cultura y el arte popular, La hora del "bárbaro", bases para una antropología social de apoyo, Celebración del lenguaje, hacia una teoría intercultural de la literatura, Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina, Teoría transcultural del arte. Hacia un pensamiento visual independiente (todos en Del Sol), Manual del promotor cultural (tres tomos, Colihue), América como civilización emergente. Compiló y prologó gran cantidad de volúmenes dedicados a la cultura popular y la antropología. Es autor de los libros para niños El zorro que cayó en la luna, El zorro que se metió a cura y Un carancho muy devoto (los tres títulos Colihue). En 1994 recibió el Premio Konex de Letras, por su actividad literaria en los últimos diez años.-

agosto 30, 2009

GUSTAVO EL CUCHI LEGUIZAMON

Nació a las once horas y cinco minutos de la mañana de un 29 de Septiembre de 1917 en la ciudad de Salta. Hijo de José María Leguizamón Todd y María Virginia Outes Tamayo. Descendiente de Dña. Martina Silva de Gurruchaga, criolla de hacha y tiza que peleó en la Batalla de Salta, considerada heroína de la Independencia.
Hijo de un contador fanático de la ópera y de una mujer que heredó la costumbre de silbarles a los pájaros para que la siguieran, Gustavo Leguizamón es un arquetipo al que reverenciaron los ricos y los pobres, la izquierda y la derecha, el apetito y las ganas de comer. Pero, ¿cuál fue el secreto de esta magia? La respuesta, acaso se pueda rastrear en su propia historia.
Tenía meses apenas y a su madre le preocupaba su delgadez. Fue en esa época que a Doña María Virginia le ofrecieron unos chanchos para ver si podía comprarlos. "¡Pero están flacos como este cuchi!", dijo mirando a su hijo. En ese instante Leguizamón quedó rebautizado: desde entonces y para todos sería El Cuchi, vocablo que en quechua quiere decir precisamente chancho o cerdo, pero al que en Salta se le otorga un significado no peyorativo sino simpáticamente cómplice.


Como padecía de sarampión, a los dos años su padre le regaló una quena, con lo cual lo hizo musiquero antes casi de que aprendiera a hablar. Su familia cuenta que pronto le arrancaba al instrumento EL BARBERO DE SEVILLA casi íntegro. Después, siempre de oído, la emprendería con la guitarra y el bombo, hasta que acabó en el piano.
Cuando tenía veinte años y debía resolver su futuro, ya era músico. Le comunicó a su padre que iba a estudiar Derecho, y el hombre se encrespó. Su idea era que fuera a París para perfeccionarse. El le giraría la mensualidad. El Cuchi, que se deleitaba con tener una historia al revés de los convencionalismos, no hizo caso y marchó a La Plata, donde en 1945 obtuvo el título de abogado.
No olvidaría jamás aquella estudiantina que lo llevaba a Buenos Aires a recalar en El Olimpo, un tugurio del Bajo donde se jugaba ajedrez. Allí conoció a Witold Gombrowicz, al que descubrió con unos botines rotosos pero inmensos. "El único que puede tener patas de ese tamaño -maquinó- es Ariel Ramírez". Y acertó, porque Ramírez le había regalado los zapatos al polaco. Cantó con el coro universitario, jugó rugby y después fue profesor de historia y filosofía, Diputado Provincial y ejerció durante treinta años la abogacía, hasta que decidió dejarla, porque "Estoy harto de vivir en la discordia humana. Me produce una gran satisfacción ver una vieja en el mercado tarareando una música mía. Una vez venía bastante enojado con todos estos inconvenientes que tiene la vida, y un changuito pasó en bicicleta, silbando la Zamba del pañuelo. Entonces lo paro y le pregunto qué es lo que silba: -No sé; me gusta y por eso lo silbo-, me contestó. Ya ves, ésa es la función social de la música".
En los cuarenta, cuanto tenía algo más de 25 años, trenzó una amistad entrañable con el poeta Manuel J. Castilla, el hijo del jefe de la estación de Cerrillos, a quien en una de sus obras mayores le diría: "Padre, ya no hay nadie en la boletería". Al Cuchi, muchas veces con letra de Castilla, le debe la música argentina y universal, zambas, chacareras, carnavalitos, vidalas inolvidables en las que habitan el amor, la tragedia, la miseria, el sarcasmo, la ternura.
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Era un enamorado de la baguala ("Toda gran zamba encierra una baguala dormida: la baguala es un centro musical geopolítico de mi obra") pero también de Bach, Mahler, Ravel, Stravinsky, Schönberg y sobre todo de Beethoven, al que definió con sabiduría como "definitivo". Pero no se quedó ahí, también admiró a otro genio argentino, Enrique Villegas, y a Chico Buarque, Milton Nascimento, Vinicius ("Las corrientes de música popular americana más importantes están en Brasil") y Ellington. Capaz de organizar en Salta primero y en Tucumán más tarde conciertos de campanarios (literalmente, pues el sonido lo proveían los bronces de las iglesias), es cierto que Leguizamón saltó sobre el pentagrama y pulsó cuerdas, digitó teclados, sopló en maderas, cobres y cuernos, como se escribió alguna vez, a pura oreja. La prueba es que intentó también un concierto de locomotoras, fascinado por "ese instrumento musical maravilloso que tiene fácilmente dieciocho escapes de gas que son sonidos y un pito con el cual se pueden hacer maravillas, por no contar su misma marcha". Al principio -hasta hizo fundir una quena para agregarla a la máquina-, los ferroviarios lo miraban como a un bicho raro. Después se entusiasmaron. Los maquinistas lo saludaban con el saludo sonoro de la locomotora, que además le enseñaron a plasmar.
En tiempos de Arturo Illia, Gustavo Leguizamón fue diputado provincial extrapartidario y en tiempos del gobernador peronista de Salta Roberto Romero, asesor cultural de la provincia. Fue entonces cuando embistió con mayor fiereza contra una burocracia sorda que impedía importar pianos y protagonizó en la Legislatura debates memorables para propender al descongelamiento cerebral.
Capaz de respetar a Churchill tanto cuanto despreciaba a Thatcher, Malvinas fue para él una herida abierta pero no ciega, porque supo adjudicar responsabilidades cuando se preguntó por qué fuimos y no peleamos. Impensable en Buenos Aires, Leguizamón- que mascaba hojas de coca, y defendía la costumbre- fue parte del paisaje de Salta, a la que amó profundamente, desde los olores de sus yuyos secos hasta el aire que viene de la quebrada escondida por la cual Belgrano sorprendió a los españoles.Se casó con Ema Palermo, teniendo cuatro hijos de ella: Juan Martín(1961), José María(1963) Delfín Galo(1965) y Luis Gonzalo(1967).
Es autor de las zambas más famosas y que representan a la cultura musical de Salta., la música popular ; además de haber compuesto obras populares es un compositor que ha contribuido con su talento y su expresión al acervo cultural salteño. Sus obras son características por su armonía y ritmo por su riqueza melódica, su temática musical. Escribió entre otras : Zamba del Pañuelo, del Mar, La Panza Verde con Jaime Dávalos, Chacarera del Expediente, Carnavalito del Duende, , Zamba del Argamonte (Castilla), Bajo el azote del sol (Nella Castro). Su musicalidad y asonancia fue única y componía algunas de sus obras a la medida de la interpretación del Dúo Salteño con quien mejor acuñó las disonancias que emergían como duendes traviesos de las melodías. Su simpatía y espontaneidad (ocurrencias) brotaban a borbotones en la cotidianeidad Salteña.
Ganó numerosos premios por su labor artística : Premio SADAIC, Premio Fondo Nacional de la Artes. Compuso una obra que Virtu Maragno la estrenara con la Orq. Sinfónica de Santa Fe, es su Preludio y Jadeo, compuso la música para la película La Redada.
Una de sus últimas fotos
Pero Leguizamón poco a poco se fue apagando, perdiendo primero la memoria- olvidó hasta cómo tocar el piano- luego la razón y finalmente la vida. Murió en Salta, la ciudad que le había visto nacer y pasar en ella toda su existencia, a las cuatro y media de la tarde de un 27 de Septiembre del 2000, dos días antes de que pudiera cumplir los 83 años de edad.
Fuente: El portal de Salta
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agosto 24, 2009

PATAGONIA ARGENTINA... LOS TROVADORES Y EL CHANGO NIETO CON LETRA DE HUGO GIMENEZ AGUERO





La Patagonia argentina, situada al extremo sur del país, está formada por las provincias de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En su extensa superficie de 930.731 Km2 se destacan una naturaleza exuberante y se distribuye una escasa población total de 2.037.545 de personas. La cordillera de los Andes exhibe su grandeza en esta región. Lagos rodeados de bosques milenarios de especies vegetales autóctonas y de montañas con picos nevados y campos de hielo. En el marco de este impactante paisaje, los hallazgos arqueológicos le otorgan a la Patagonia un atractivo singular: valles, bosques, cañadones o formaciones rocosas guardan las huellas de los habitantes más antiguos de nuestra Tierra.Al sur, la Tierra del Fuego y Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, puerta de entrada hacia la Antártida.
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CHALTEN - LOS TROVADORES Y EL CHANGO NIETO


Las bellezas de El Chalten. Extraño fenómeno natural capturado por las cámaras : una piramide de hielo emergió inesperadamente de las profundidades del Viedma en el 23º aniversario de El Chaltén FUENTE: Youtube, HDV Productora, http://www.hdvproductora.com/
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